LOS IMPUTADOS
En la vista de este martes los cuatro ocupantes del banquillo se declararon inocentes y negaron saber que L. A. B. R. se dedicara a la venta de droga. En concreto, tres de ellos admitieron que accedieron a recoger los paquetes a su nombre en Correos para hacerle un favor, ya que era extranjero y no tenía domicilio estable, aunque nunca sospecharon que había droga en el interior.
A. F. S. S., de origen venezolano y que había convivido con el acusado huido, rechazó durante su comparecencia haber tenido conocimiento alguno de la actividad de su compañero y tampoco sabía que tenía cocaína en la casa que compartían. Explicó que llegó a España en mayo de 2006 para continuar sus estudios universitarios de Ingeniería Civil, aunque finalmente se trasladó a Gijón a vivir con L. A. B. R., al que dijo conocer de Venezuela y que se dedicaba a la venta de oro. Tras un tiempo en Gijón, ambos se trasladaron a vivir a Oviedo,
El acusado, que en el momento de su detención portaba 1.000 euros y ocultaba 4.000 más en una maleta, aseguró que el dinero procedía de su negocio de importación de productos de China. En cuanto a los botes de Manitol encontrados en su vivienda con restos de haber sido manipulados por unas manos que tenían cocaína, apuntó que estaban en la habitación de su compañero de piso, el ahora huido. Tan sólo aclaró que una vez vio uno de los botes y que su compañero le dijo que era «calcio». Tampoco supo dar explicaciones sobre las esmeraldas halladas en la habitación de L. A. B. R.
A. G. M., por su parte, reconoció que fue a recoger un paquete a Correos para hacerle un favor al imputado ausenta, pero que no recibió dinero por ello, aunque sí le invitó su compañero a droga. El piso y un coche del traficante huido estaban a nombre de este acusado, dado que L. A. B. R. estaba ilegal en España. Fue también el quinto implicado quien le dejó un vehículo alquilado para ir a Correos a coger el paquete, donde luego fue detenido.
Declaró además que fue él quien pidió a dos amigos del barrio, J. P. R. e I. R. C., que si podían recibir los paquetes de su compañero, que venían a nombre de éstos, para hacerle un favor. En dos de los casos abrieron los paquetes y vieron que había figuras y también relojes, por lo que no sospecharon nada sobre la presunta presencia de droga. J. P. R. aseguró que cuando recibió el segundo aviso para ir a recoger un paquete lo tiró porque estaba «asustado», ya que había presenciado la detención de su amigo en Correos. Por su parte, I. R. C. aseguró que sólo había recibido un paquete y negó que le llegara un aviso de ir a recoger un segundo. También relató que le sorprendió que el paquete viniera de Colombia. Estos tres imputados se reconocieron consumidores de droga.





