
-Se cuenta que al estreno de 'La revoltosa' (1897) asistió el compositor francés Camille Saint-Saëns, quien al final de la representación preguntó: «¿Cómo es posible que en España llamen a esto género chico?». Le trasladamos la pregunta...
-Históricamente, la denominación de género chico obedeció a la corta duración de las piezas, pero en ningún caso a sus calidades. 'La revoltosa' es una obra de arte del principio al final.
-Un colega suyo de gran prestigio, Carlos Álvarez, declaraba a EL COMERCIO que es más difícil cantar zarzuela que ópera. ¿Está de acuerdo?
-Totalmente. Es la dificultad de cambiar el registro de la voz hablada a la cantada. Puede parecer sencillo, pero las cuerdas vocales han de utilizar dos técnicas distintas.
-Usted viene ahora de interpretar 'Rigoletto' en Italia. ¿Quien es capaz de brillar con Verdi puede afrontar cualquier otro papel?
-Yo me siento muy cómodo en el repertorio verdiano, pero no tanto en el de Mozart, por ejemplo. Y hay a quien le sucede al revés. De modo que creo que depende de la voz y el sentimiento del cantante.
-En cualquier caso, ¿Rigoletto ha supuesto un antes y un después para su carrera?
-De ese modo lo definió un crítico en una de mis primeras interpretaciones de Rigoletto, en España. Sí, claro, fue cumplir un sueño. El personaje es una de las ambiciones que tenemos muchos barítonos. Una vez cumplido el sueño, logré cierta tranquilidad (se explica con humor).
-Ha dicho que ser cantante de ópera es como una carrera de fondo. ¿En qué sentido lo afirma?
-Esta profesión exige mucha paciencia. Es muy larga y no siempre te acompaña el éxito, y en momentos así, cuando el público no capta todo lo que has querido poner sobre el escenario, se debe continuar trabajando y aprendiendo. Es fundamental no arrojar la toalla. Llevó cantando desde los 21 años, tengo 35, y el reto es superarse constantemente, nunca se acaba de aprender.
-Una de las muchas virtudes que le alaban los especialistas es la de articular de un modo perfecto la frase. ¿A veces se olvida la vocalización en favor de la melodía?
-El público debe comprender lo que se canta, aunque no sea un público entendido. En eso tenemos maestros tan extraordinarios como Alfredo Kraus o Plácido Domingo. Hay que sentir las palabras tal cual son y evitar - en nuestra jerga- abrir gola y dejar que entre el aire.
-También le concede gran importancia a la expresividad corporal y ha tenido por maestros a la bailarina Ana Pérez y a Arnold Tarraborelli. ¿Bailar ayuda a cantar?
-Mucho. Recientemente, acabamos de hacer un recital para danza y voz. El movimiento crea personajes vivos, al contrario de aquellos cantantes de antaño de voz extraordinaria pero figura hierática.
-¿Las críticas le afectan,?
-No soy de los que dicen que no leen las críticas, las leo todas. Y afectan, claro. Puede que hace cinco o seis años me influyeran más, pero a nadie le gusta una mala crítica. En ese caso, procuro protegerme y examinarla despacio cuando ya ha finalizado la producción. Desde luego, existen críticas constructivas que señalan errores posibles y que conviene asimilar.
-Se tiene la impresión hablando con los cantantes de ópera de las últimas generaciones de que se ha acabado definitivamente el divismo. ¿Es así?
-Es así en España. En Italia, por señalar otra geografía, se mantiene el divismo. Aquí somos bastante compañeros y se entiende que ser cantante no es distinto de ser carpintero. Somos normales, vaya.
-'La revoltosa' es un libreto con más de un siglo de existencia. ¿Se ha adaptado alguna línea contemporánea?
-Los personajes de Mari Pepa y Felipe son fácilmente reconocibles hoy. Yo no he tenido que hacer el esfuerzo que supondría incorporar, no sé, al conde de 'Las bodas de Figaro', que es otra cultura. El edificio de La Corrala (en el que transcurren las peripecias) mantiene una escenografía de época, pero los diálogos de vecindad son frescos y actuales. Tal vez más simpáticos que los de algunos programas de televisión.
-¿Qué requisitos le marca su protagonista, Felipe?
-Sobre todo, la concentración. El personaje es una joya.
-Aparte de una profesión, ¿qué es para usted la música?
-Es el medio de expresión más completo que conozco.
-¿Qué le parece la acústica del Teatro Campoamor?
-Nunca he notado diferencias, por ejemplo, con el Teatro de la Zarzuela, de Madrid.






