
En un auto, el tribunal explica que de las declaraciones de estos dos médicos y de su supuesto 'correo', el ex ciclista de montaña Alberto León Herranz, «nacen dudas suficientes sobre si las técnicas de almacenamiento, conservación, transporte y de suministro de los derivados hemáticos (durante la investigación se hallaron bolsas de sangre) fueron correctas».
La sala también se pregunta si el material utilizado para esa conservación y transporte era el idóneo y añade: «Puede pensarse en los más variados incidentes, desde un corte de energía eléctrica hasta un atasco de tráfico».
Y se refiere asimismo a «una enigmática frase» contenida en un informe del Instituto Nacional de Toxicología sobre los niveles de eritropoietina -medicamento contra la anemia empleado para el dopaje de deportistas y conocido como EPO- encontrados en las muestras de plasma y sobre los efectos de su transfusión a quienes no lo necesitaran. Por todos estos argumentos, el tribunal ve «pertinente» investigar por si se hubiera cometido un delito contra la salud pública.
Esa diligencia consiste en que el Instituto Nacional de Toxicología aclare la citada frase, para lo que se pondrán a disposición de este organismo las declaraciones de Fuentes, Merino Batres y León Herranz, «a fin de que pueda dictaminarse la presencia o ausencia en la conducta de los imputados de riesgo para sus pacientes».
«Satisfecho» se declaraba Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, por esta reapertura del caso. Y también se refería al asunto Contador. Así, aseguraba ayer que hizo todo lo posible para evitar el veto del Tour a Alberto Contador.
«He estado trabajando con Víctor Cordero - presidente de la Asociación de organizadores y director de la Vuelta- para que hiciera lo posible por pedirle al Tour que permitiera la participación de Contador y defendiera el maillot amarillo, y lo pedimos antes de la decisión porque todos coincidían en que sucedería lo que ha sucedido», señaló Lissavetzky, extrañado ante la decisión del Tour de excluir al equipo Astana, al que pertenece Contador, después de las declaraciones que habían hecho sus organizadores con anterioridad.





