Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Local

GIJÓN
Educador y padre
18.02.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
A los 101 años, falleció don Manuel Martínez Blanco, una de las figuras educativas más queridas, populares y representativas de nuestra villa, en la segunda mitad del siglo pasado. Don Manuel, como era conocido por todos nosotros, inició su tarea educativa en el año 1927, como maestro de una pequeña escuela de Llanera y después de medio siglo, la finalizó en el Grupo Escolar Jovellanos, actualmente Colegio Nacional del mismo nombre, en la calle de la Merced de Gijón.

En los duros años de la postguerra le tocó la difícil tarea de enseñar a muchos niños y jóvenes que sufrían graves problemas familiares, con enormes carencias en todos los sentidos. Don Manuel, además de un extraordinario educador, fue un padre en muchos casos, aliviando numerosas necesidades de todo tipo, ya que entendía que en ocasiones, era más necesario para el niño llevar un pedazo de pan a la boca, que aprender los nombres de los reyes godos, por ejemplo.

Su escuela fue durante muchos años una auténtica oficina de colocación. Al cumplir los catorce años, los alumnos que buscaban trabajo, lo lograban de inmediato con don Manuel siempre de valedor.

Aunque era enemigo de galardones, no pudo evitar, que a instancias de un grupo de antiguos alumnos, se solicitara y se le concediera primero la Cruz de Alfonso X el Sabio, y más tarde la Orden de Alfonso X el Sabio al Mérito Docente. Asimismo, años más tarde, el Ministerio de Educación y Ciencia, tomó el acuerdo de dar su nombre a un colegio público de la calle Río de Oro, donde tuvo la satisfacción hace unos años, de recibir un caluroso homenaje, al que asistieron entre otros, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso.

Decía Jovellanos que «las fuentes de la prosperidad social son muchas; pero todas nacen de un mismo origen, y este origen es la instrucción pública». De acuerdo con este pensamiento jovellanista, don Manuel dedicó toda su vida a la instrucción pública y fue siempre, muchos más lejos de sus obligaciones.

Toda la comunidad educativa gijonesa está de luto y mucho más, sus antiguos alumnos. Para nosotros, «se nos murió don Manuel» y su figura permanecerá siempre en el recuerdo, por la gratitud eterna que le debemos. A toda su familia, nuestro sentido pésame y a don Manuel, persona muy creyente, que haya encontrado el descanso eterno que merecía.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS