
-¿Cómo surge su pasión por la pintura?
-Desde muy pequeño me interesaron mucho el dibujo y la pintura. Mis padres, viendo ese interés, me apuntaron a la academia de pintura de Roberto Crespo Joglar, en la que durante años fui aprendiendo las diferentes técnicas.
-¿Cuándo sintió que la pintura sería importante en su vida?
-Cuando comencé con el óleo, empecé a sentir que la pintura era lo mío.
-¿Qué expresan sus cuadros?
-Veo mis cuadros como un estudio, un análisis de formas y colores. El cuadro se va construyendo a partir de un análisis visual de lo que estoy viendo. En el proceso de pintar hay muchísimo de mirar. Y respecto a lo que expresan mis obras, eso se lo dejo al espectador; de hecho, el título de mi exposición 'Lienzo libre' tiene esa intención. El espectador tiene total libertad para interpretar mis obras como quiera.
-¿Qué supuso para usted estudiar Bellas Artes?
-La verdad es que fue una etapa muy interesante. Cada profesor tenía sus propios métodos y técnicas a la hora de plantearse realizar una obra, y el hecho de ver diferentes puntos de vista te enriquece como persona y como artista. La verdad es que estuve, prácticamente, cuatro años sin parar de pintar, ya que procuré coger todas las optativas que había de pintura, tenía que aprovechar el momento.
-¿Qué es lo que más destaca de sus obras?
-Yo creo que el color, suelo matizar mucho los colores. Y son bastante rotundos en su esencia.
-¿Qué carencias hay en el mundo de la pintura?
-Creo que faltan salas de exposiciones que promocionen a la gente novel. En este sentido, la Fundación Alvargonzález es una excepción.





