
«Los enfermos están sometidos a un riesgo que debemos combatir con profesionalidad», sentenció. Por ello, Morís desgranó ayer estas estrategias en una sesión clínica en Cabueñes en la animó a los presentes a fomentar la seguridad. Al mismo tiempo, señaló la importancia de involucrar a los pacientes y a sus familias. Destacó la importancia de la evaluación de los riesgos individuales, en concreto de la posibilidad de suicidio ya que, según explicó, «no es la primera vez que el Estado es condenado por el suicidio de un paciente justo después de darle el alta».
Entre las recomendaciones para aumentar la seguridad y prevenir los errores hospitalarios, Morís destacó la importancia de identificar a los usuarios de dos maneras diferentes evitando utilizar el número de habitación y la cama, método muy habitual hace años. También habló de interacciones medicamentosas y de dosis incorrectas. En este sentido, el doctor subrayó las ventajas que presenta la prescripción electrónica, ya que, si la historia del paciente está completa, el propio programa puede avisar, por ejemplo, de que el enfermo tiene alergia al fármaco que se le intenta prescribir.
Otro de los peligros hospitalarios son las enfermedades nosocomiales, es decir, las contraídas en el propio centro. Para evitarlas, Morís incide en la necesidad del lavado y de la higiene de las manos del personal, con una solución a base de agua y alcohol, de manera frecuente. Las caídas también son otro problema. «Su prevención ya se hace de forma clásica en los planes de enfermería», afirmó.
Una web en marcha
«Nunca se debe decir que es un fallo humano, porque no conduce a nada. Es es un cúmulo de circunstancias que han de ser estudiadas para que no se repitan», afirmó. Por ello, y siempre en busca de mejorar la calidad asistencial y la seguridad del paciente, este año se pondrá en marcha una página web en la que se podrán declarar los errores médicos de forma voluntaria y no punitiva, porque según reconoció «ningún profesional es inmune a que esto le ocurra».





