La mesa redonda organizada ayer en el Centro de Formación Profesional Revillagigedo convocó en Gijón a los representantes de cuatro formaciones políticas: Carmen Sanjurjo y Dorinda García, candidatas al Senado del PSOE y el PP, respectivamente; Laura González, número uno de la lista de IU-BA-LV al Congreso, e Ignacio Prendes, candidato al Congreso de UPyD.
Los cuatro llegaron dispuestos a pedir el voto de 180 alumnos de Calderería, Mecánica, Electrónica, Electromecánica y Electricidad. Casi todos, varones. La mayoría, electores primerizos el 9-M.
En el primer bloque del encuentro, una hora y media larga, los aspirantes expusieron las líneas maestras de sus programas en cuatro bloques: modelo de Estado, inmigración, educación y vivienda. Ninguna novedad hasta que llegó el turno a los electores novatos y el salón de actos del Hogar de San José se llenó de manos alzadas con un objetivo prioritario: Dorinda García.
Primera intervención: «Quiero decirle a la candidata del PP que se ha dedicado a criticar a los demás partidos. Yo quiero hechos. Todos queremos hechos. Y quería decirle también que se dediquen a dar la cara y no a criticar a la gente». Segunda: «Me gustaría que la candidata del PP no nos venda motos y nos diga la parte dura de su política de inmigración, lo que dice Rajoy a los militantes en los mítines». Y otra más: «A la representante del PP. Me gustaría saber cuál es relamente su plan de inmigración. Porque siguen viniendo miles y miles por la miseria y no creo que el PP pueda hacer nada contra eso».
El contrato de integración que proponen los populares centró las críticas de los alumnos del Revillegigedo seguido por las cuestiones educativas. Quisieron saber, por ejemplo, «qué diferencia hay entre la educación pública y la privada aparte de que en la privada se paga más», «cómo se puede ir a estudiar a la Universidad fuera de tu ciudad sin tener que pedirle dinero a nadie» o «qué piensan hacer con los alumnos de diez años que pegan a sus profesores» y «con los profesores que no tienen ninguna autoridad sobre ellos».
Emanciparse también les preocupa: «¿Por qué no paran de promover el alquiler si es la pescadilla que se muerde la cola? Porque la propiedad tiene que ser de alguien». Las condiciones laborales: «¿No habrá que poner más inspectores?, porque yo no conozco a nadie que cumpla las horas del convenio colectivo». Y el futuro de la industria regional, porque «si no hay industria, si no hay trabayu. Si no hay trabayu, no hay dinero. Y si no hay dinero, no se puede comprar nada».
Según una encuesta informal a pie de aula, la mayoría de los encuestados votará «a la señora mayor de Izquierda Unida, que tuvo puntazos que fueron la caña».








