
Y el acople del entorno con el nuevo barrio emergente tras la supresión de la barrera ferroviaria entre Moreda y el Humedal, que se empezará a concretar tras la aprobación definitiva a finales de año del plan de vías, tendrá una triple vertiente: una parte relacionada con cambios en las instalaciones subterráneas de servicios ciudadanos, otra vinculada a obras de reordenación viaria y una tercera ligada al tratamiento de fachadas.
Las dos primeras actuaciones están contempladas en el propio planeamiento de Junquera, quien deja claro en su memoria que la ambición puesta en la operación gestionada por Gijón al Norte rebasa los límites físicos del ámbito que se debe ordenar. Por ese motivo, el equipo redactor plantea generar áreas de influencia que permeabilicen y que tendrán que desarrollarse según las figuras de planeamiento o proyectos que la administración municipal considere más oportunos.
Como intervenciones en los bordes, el plan de vías menciona expresamente la conexión de la estación intermodal con el parque de Moreda y Sanz Crespo, la reordenación de la plaza del Humedal, la remodelación de la avenida de Portugal, el sistema de dobles glorietas que sustituirá al paso elevado de Carlos Marx y la futura incorporación de nuevo suelo hasta la avenida del Príncipe de Asturias. Para estas obras el plan de inversiones del documento aprobado de forma inicial por la junta de gobierno local incluye 29,8 millones.
Cambios en el Humedal
La reordenación urbanística y de tráfico del Humedal ha sido encomendada por el Ayuntamiento al propio Jerónimo Junquera mediante un proyecto urbanístico específico. El objetivo es convertir la actual plaza de entrada a la ciudad en un gran espacio público peatonal entre la zona comercial del centro de Gijón y las nuevas edificaciones. Ello supondrá el desvío de Sanz Crespo a través de la calle de Llanes hasta su encuentro con Infancia y Palacio Valdés. El Ayuntamiento aprovechará este proyecto para reorganizar toda la zona entre la Casa Rosada (ahora en obras) y la Gota de Leche y también lo que será el área que rodea a la futura estación del metrotrén, ubicada en la plaza de Europa.
Al margen de esas áreas de influencia donde el plan especial sugiere acciones de mejora, el equipo de gobierno tiene claro que habrá que intervenir en los frentes de edificios colindantes con la actual playa de vías, para que no desentonen con el nuevo desarrollo residencial y dotacional que se proyecta en la zona. Sanjurjo considera que la adecuación estética es más urgente en el frente de Sanz Crespo que en el de Mariano Moré y da por hecho que tanto el edificio de la Casa Sindical como el del Albergue Covadonga se «verán afectados seguro» por el acople con el nuevo ámbito libre de vías.
Aún está por decidir si habrá traslados o cambios de usos en esos inmuebles, pero el concejal de Urbanismo cree que en la regeneración del perímetro de la barrera ferroviaria participará de forma activa la iniciativa privada, entre otras cuestiones, por la fuerte revalorización del suelo. No en vano, en estos momentos en la prolongación de lo que antiguamente era El Parrochu, entre el albergue Covadonga y la entrada a la calle de Teodoro Cuesta desde la autopista hay una sucesión de instalaciones fabriles y almacenes industriales que en poco tiempo se transformarán -al menos esos prometen los promotores inmobiliarios- en pisos que adaptarán precios y estética a los de los terrenos liberados por el soterramiento ferroviario.
Respecto al edificio de la Sindical, propiedad del Ministerio de Trabajo y cedido en usufructo a los sindicatos, las organizaciones allí alojadas han pedido al Ayuntamiento aprovechar la oportunidad del plan de vías para echarlo abajo y levantar en el enorme solar un nuevo equipamiento con instalaciones deportivas, como una piscina cubierta, pero con opción también de regreso para los sindicatos. Juan Sánchez, secretario de la Unión Comarcal de CC OO, considera que el edificio, construido en la década de los sesenta del pasado siglo, «quedó obsoleto y tiene una volumetría amorfa, con el problema añadido de que su portalón es un foco de suciedad e indigencia».
Traslado probable
Las instalaciones que comparten el Albergue Covadonga y Proyecto Hombre son de propiedad municipal y tienen unos doce años de antigüedad. A las religiosas que gestionan el centro de beneficencia, asegura su directora, sor Presentación Ayesa, nadie les ha comunicado una posible mudanza, pero ellas son conscientes de que su misión está reñida con la filosofía del nuevo desarrollo urbanístico. «Lo que decidan, lo asumiremos», afirma la monja, quien teme un futuro incierto como el de la sede de 'Calor y Café'.






