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GIJÓN
La futura unidad de ictus del Hospital de Cabueñes prevé atender 450 enfermos al año
Estará en la octava planta, tendrá seis camas y monitorización las 24 horas y promoverá la rehabilitación precoz de los pacientes con derrame cerebral Es el primer servicio neurológico de estas características que funciona en la sanidad pública asturiana y requerirá de una inversión de 700.000 euros

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Los pacientes que sufran un derrame cerebral o una embolia tendrán en breve en Cabueñes un área sólo para ellos. Se trata de la nueva unidad de ictus que el hospital gijonés pondrá en marcha entre abril y mayo próximo, una vez se resuelva el concurso para la adquisición del aparataje. Con un presupuesto de 700.000 euros, entre equipos y personal, será el primer servicio neurológico de estas características que funcione en la sanidad pública regional. Su objetivo es claro: atender de forma integral a las personas que sufran un ictus y favorecer la rehabilitación precoz del enfermo, un aspecto que resulta crucial para reducir las secuelas que suele dejar esta enfermedad cerebrovascular.

El ictus es actualmente una de las patologías más graves. Es la tercera causa de muerte en España y la que más incapacidad provoca entre los adultos. Además, su incidencia no hará más que crecer en los próximos años, ya que se trata de un trastorno muy vinculado con la edad. Cuanto mayor es el porcentaje de población envejecida, más casos tendrá que atender la sanidad, una situación a la que el Área Sanitaria V no es ajena. Por si fuera poco, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no pinta un panorama sencillo de abordar en Europa, donde el ictus genera ya más invalidez que los accidentes de tráfico.

Ante esta difícil realidad epidemiológica, Cabueñes trabaja en la apertura de la que será la primera unidad de ictus de Asturias. Se ubicará en la octava planta del hospital gijonés, donde está el servicio de Neurología y dispondrá de seis camas (tres habitaciones). Mediante una serie de monitores se controlará la evolución del paciente de manera permanente durante las primeras 24-48 horas, una fase que resulta fundamental para garantizar que muestra una mejor recuperación.

«Se favorecerá la fisioterapia precoz y la rehabilitación desde el mismo momento del ingreso», explica el jefe de Neurología del hospital, Apolinar Castroverde. Dicho facultativo defiende el funcionamiento de la futura unidad con cifras y ofrece una serie de resultados obtenidos en servicios similares, ya en funcionamiento, en centros sanitarios de fuera de Asturias (unos 25). «Este tipo de atención reduce la mortalidad relativa en un 20%; la mortalidad general, en un 3%, y la discapacidad relativa en un 30%».

Formación en Girona

El ictus, popularmente conocido como embolia, trombosis, derrame o infarto cerebral, no es otra cosa que la obturación o rotura de algunos de los vasos sanguíneos que llevan sangre al cerebro. La presencia de un coágulo o de otra partícula interrumpe el flujo de sangre. La consecuencia es que las células nerviosas del área del cerebro afectada no reciben oxígeno, por lo que no pueden funcionar y mueren transcurridos unos minutos. De la misma forma que se dice que una persona que sufre una pérdida de flujo sanguíneo al corazón tiene un ataque cardiaco, puede decirse que una persona con problemas de irrigación o que sufren una hemorragia repentina en el cerebro tiene un ataque cerebral o padecen un accidente cerebrovascular.

Aunque la unidad de Cabueñes echará a andar en su totalidad en dos o tres meses, los profesionales adscritos a ella ya están trabajando en su puesta en marcha. Actualmente, el personal de enfermería está recibiendo formación en el Hospital Josep Trueta, de Girona, donde está la primera unidad del ictus que se creó en la sanidad española, hace ya más de diez años.

El servicio gijonés dispondrá de ocho enfermeras y ocho auxiliares de enfermería. Estará coordinado por la neuróloga Carmen González Rodríguez, aunque en su puesta en marcha mucho tuvo que ver la actual subdirectora médica de Cabueñes, María Teresa Olmo, que ya había elaborado un estudio sobre la necesidad de implantar esta unidad allá por 2005, cuando formaba parte de la Subdirección de Asistencia Sanitaria del Sespa. Otro de sus defensores, y también mentor, es el actual jefe de Neurología. Todos ellos, junto a la directora de Enfermería, Felicidad San Félix, defienden la atención integral del enfermo.

4.085 altas hospitalarias

Esta unidad no sólo dispondrá de neurólogos, sino que intervendrán directamente en el trabajo diario otros ocho servicios: urgencias, rehabilitación, medicina interna, radiología, cardiología, endocrinología, hematología y trabajo social. El paciente que llegue al hospital con un cuadro de ictus será remitido inmediatamente desde urgencias a la planta octava, donde estará la nueva unidad. Allí, y durante la fase más crítica tras la irrupción de un derrame cerebral, las primeras 24 a 48 horas, se velará por evitar las complicaciones e infecciones que pudieran sobrevenir. Los enfermos permanecerán monitorizados todo el tiempo. Se medirán una serie de parámetros, nivel de oxígeno en sangre, parpadeos, entre otros, y se hará rehabilitación desde el minuto cero.

Aunque el ictus es la tercera causa de muerte y la primera a la hora de provocar discapacidad en lo adultos, «es una enfermedad poco conocida», apunta Carmen González. Las cifras vuelven a hablar por sí solas. En Asturias, en 2005 se contabilizaron 4.085 altas por ictus, una patología que supone la mitad de los pacientes que pasan por las unidades de neurología.

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