
El candidato popular dedicó la jornada dominical a recorrer los principales concejos de la costa occidental asturiana e hizo su primera parada en Luarca, escala previa a su paso por Navia y Tapia. En el puerto de la localidad realizó una cerrada defensa del AVE del Cantábrico como proyecto clave «para evitar el aislamiento y la incomunicación» de la comarca, aunque dedicó buena parte de sus reflexiones a la polémica de la línea eléctrica Sama-Velilla. Siempre, eso sí, con un tono enormemente crítico hacia el PSOE.
El silencio de Alonso
Sus reproches se concentraron en el ministro de Defensa y número uno del PSOE por León, José Antonio Alonso, que públicamente ha defendido su oposición al actual trazado de la línea, que defienden sus compañeros de partido en Asturias. «Esperaba que en el mitin de Siero mantuviese ese rechazo o respetase la posición que mantienen aquí los socialistas», comentó, «pero aquí ha preferido no pronunciarse». Las reticencias de Alonso llevaron a De Lorenzo a criticar la «nula capacidad de decisión» del Gobierno en éste y otros asuntos, lo que conducirá a «dejarlo todo a medias y retrasar el proyecto diez años».
Las pautas de actuación son, en su opinión, bien diferentes. «Hay que saber negociar con las regiones y los municipios, y para eso está el Estado», argumentó De Lorenzo, exhibiendo la capacidad de diálogo como uno de los principales valores del PP. «No puede ser que unos digan que sí, otros que no, otros ya veremos...», agregó, señalando el camino a seguir. «Hay que hacer un estudio ambiental», comentó en primer término aunque sin aclarar si se trata de uno nuevo o del que ya está en periodo de información pública, «y elegir el trazado con menos impacto» en el entorno. «Y si no es por ahí, por otro lado», remató, defendiendo una iniciativa «necesaria para sacar la energía excedentaria a la Meseta». De no ser así, el PP cree que la regasificadora de El Musel quedará en agua de borrajas.
Respecto a los planes del PP para el Occidente, De Lorenzo volvió a arremeter contra Rodríguez Zapatero y su política respecto a las infraestructuras, que en el caso de la comarca son «un dolor» al estar caracterizadas por «los retrasos y los sobrecostes injustificados». Afirmó que estos problemas son la base del éxodo de jóvenes hacia otras zonas de Asturias, para lo que planteó una nueva política de comunicaciones basada en el AVE del Cantábrico -«no hacerla es condenarnos al suicidio y no lo vamos a permitir»- y la urgente conclusión de la autovía costera. El remate de ambos proyectos es, según el proyecto político popular, prioritario para «vertebrar» la cornisa cantábrica y garantizar una salida hacia europa por carretera y ferrocarril de alta velocidad.
Suelo industrial
A las grandes obras unió De Lorenzo la necesidad de desarrollar nuevas actuaciones en materia de suelo industrial y de ayudas a las empresas que quieran instalarse en la comarca, para «evitar que este territorio quede condenado al aislamiento y pueda competir en igualdad de condiciones con el resto del Principado». Ello, unido a políticas que apuesten por el sector turístico y el medio rural, integran la base de la estrategia del PP hacia el Occidente.
De Lorenzo, por cierto, protagonizó una curiosa anécdota al desplazarse a Valdés con un cachorro que regaló a la familia del presidente local del PP, obsequio que utilizó para ironizar sobre las listas electorales y las obligaciones que impone la ley de igualdad. Este comentario fue utilizado horas más tarde por el PSOE en un mitin para criticar al candidato popular.
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