
MALTRATO
MALTRATO
Lejos de lanzar las campanas al vuelo, el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, señaló ayer que «mientras haya una mujer que muera por violencia de género, tendremos que reforzar la acción del gobierno». El representante del gobierno central advirtió que, pese al descenso de casos denunciados, «necesitamos más tiempo para ver si hay una disminución del problema».
Así se lo explicó a una nutrida representación de asociaciones de mujeres, a las que presentó una unidad de coordinación de violencia sobre las mujeres, que liderará Elena Martínez. Entre la comitiva había una mujer, Mara Do Santos, que acercó a los despachos oficiales un problema que no recogen las estadísticas: el de las mujeres inmigrantes que no denuncian el maltrato que reciben por miedo a complicar su situación en el país.
«Yo creo que los casos de estas mujeres superan a las que sí se atreven a denunciar», explica esta activista, presidenta de la asociación Las golondrinas de Mieres, en la que participa mujeres de 17 nacionalidades. Algunas de ellas han llegado al colectivo después de años en los que sufrieron la violencia en silencio, entendiendo que el policía era tan enemigo como el maltratador «Les decía que teníamos que ir a denunciar, y en cuanto oían la palabra policía, se escondían», recuerda Do Santos, quien reclama medidas especiales para que la denuncia de este tipo de injusticias no les suponga a sus víctimas la expulsión del país.
«Miedo a la expulsión»
«El miedo a la expulsión las paraliza, y eso es algo que explotan bien sus maltratadores», apunta Do Santos. La situación es dura también para las mujeres que tienen un permiso de residencia pero ligado a su unión matrimonial con un español. En Las golondrinas de Mieres, por ejemplo, han llegado a acoger a una brasileña a la que el divorcio de su marido le supuso una orden de expulsión. «El colmo es que, como su hijo de ocho meses había nacido en España, ella tenía que salir del país, pero no podía bajo ningún concepto llevarse también al bebé, que tenía que quedarse con el padre», lamenta Mara Do Santos.
La jefa de la nueva unidad de coordinación de violencia sobre las mujeres, Elena Martínez, aprovechó el encuentro con las asociaciones para tomar nota de realidades como esta.
Pero la violencia en el ámbito de las parejas también tiene víctimas entre los varones. En Asturias 388 hombres interpusieron una denuncia contra sus compañeras acusándolas de maltrato.
El dato sitúa al Principado como una de las regiones en las que, en proporción, hay más casos de hombres maltratados. Según los expertos en este tipo de situaciones, el maltrato a los hombres tiene una connotación social que frena a los hombres a la hora de denunciar, pues temen la incomprensión de una sociedad que entiende a la mujer como el 'sexo débil'. Aunque diversas asociaciones de padres separados exigen para estos casos el mismo apoyo que el Estado está dispensando a las mujeres maltratadas, los psicólogos matizan que el maltrato femenino es más psicológico frente al que ejercen los varones. Una realidad apoya esta apreciación: dos mujeres murieron en Asturias en el 2007 por culpa de su pareja, algo que no sufrió ningún hombre.





