
CRIADORES
Sin compensación
La desinsectación, la realización de los análisis serológicos, la espera de los resultados y las idas y venidas a la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural en busca de información obligan a los ganaderos a criar durante casi un mes a unos terneros cuyo precio de venta cae en picado: «Se están vendiendo incluso a 5 y 10 euros y si es por el precio de la leche, no nos compensa tenerlos en la cuadra», apuntó Javier Vallina, propietario de una explotación en Argüeru, en el concejo de Villaviciosa. Para este ganadero, la solución a esta crisis está en la vacuna, pero considera que «como poco, hasta junio, nada». Por eso, Vallina lamentó que «si no empiezan a vacunar ya, van a morir muchos terneros, porque vamos a llamar a Proygrasa para que los recoja».
TRATANTES
75% menos
Los tratantes de ganado están también perjudicados por la limitación de movimientos: «Desde el caso de Luces -en noviembre- , comenzó a disminuir, pero desde lo de Llanes, nada. Yo hace ocho días que no compro nada», afirmó Luis García, de Villaviciosa, quien indicó que «estamos trabajando un 75% menos de lo habitual, que ya era poco». Además, como intermediarios de las ventas que, a menudo, concluyen con la entrada de los animales en cebaderos intensivos de zonas libres de virus, el sello 'lengua azul' que se imprime en las guías que autorizan los movimientos de animales les está provocando pérdidas de «hasta el 30%»: «Nosotros lidiamos con los mayoristas, que son los que aprovechan esta situación», indicó Luis Obaya, tratante del concejo maliayo. César Tuero, desde la parroquia de Quintueles, subrayó, además, que «no podemos pelear en el mercado porque sólo está afectada la costa». Por eso, junto a los criadores particulares y las organizaciones agrarias, reclaman que se agilicen las vacunas para el vacuno: «Es la única salida; si no, esto se va a poner muy mal», comentó Luis García.
TRANSPORTISTAS
Cambio de trabajo
«Desde el miércoles no he movido el camión» aseveró el transportista Joaquín González. Y es que su trabajo, que se concentra en los concejos de Villaviciosa, Colunga y Gijón está también afectado por las restricciones al movimiento de animales. «Hoy he llevado un par de vacas al matadero, pero nada más», comentó el lunes. Es tal la situación que declaró que «si mañana encuentro otra cosa, vendo el camión y allá voy», porque sus ingresos dependen de cada res que traslada. «Yo no veo ningún futuro en este negocio», recalcó, una afirmación que comparten tratantes y ganaderos: «Con nosotros, que tenemos entre 40 y 50 años, se va a acabar esto y dará igual cuál sea el precio de la leche, porque nadie va quererlo», lamentó el tratante César Tuero. González señaló también que la vigilancia policial en la carretera ante el traslado de animales «ha crecido mucho». Por eso, «más que nunca, tenemos que llevar perfectamente nuestros papeles, los del coche y los de los animales».
MERCADO
Incidencia, pero leve
Las restricciones a la movilidad de los animales inciden, al final, en la concurrencia de los animales al mercado. El lunes, jornada dedicada al ganado de abastos, el recinto de Pola de Siero registró un receso del 18% y el pasado jueves, en la feria de terneros, «hubo unos 200 animales menos de lo habitual», señaló José Luis Díaz, director del recinto.
«Dentro de lo que cabe, estamos teniendo pocas pérdidas, porque sólo está afectada la costa. Afortunadamente, nuestro caso no es el de Torrelavega, donde andan por el 50% de pérdidas». Díaz, que subrayó que la lengua azul es una enfermedad con «mayor incidencia económica que sanitaria», compartió con otros profesionales del sector que la vacuna contra el serotipo 1 que afecta ahora a Asturias «es el final» de esta crisis, pero apuntó a «finales de año o comienzos del siguiente» cuando se pueda dar por zanjada: «Después de la vacuna, los animales tienen que estar dos meses sin moverse, volver a pasar los análisis... El proceso es largo», explicó.
Pero subrayó que «la vacuna vence la enfermedad» como demuestra que en el último año no se haya registrado «ni un solo caso» de lengua azul producida por el serotipo 4, contra el que se inoculó al ganado hace dos años.





