Fue el caso de José Antonio Villa Suárez, un vecino de La Calzada que a partir de ahora vivirá en un piso de dos habitaciones en El Lauredal. «Es una alegría muy grande, lo necesitaba mucho», dice. El joven manifiesta que «la zona me gusta porque además de que es nueva, está cerca de donde yo vivía hasta ahora, en la calle de Paraguay».
Eva María Prieto fue otra de las gijonesas que ayer recibió «con mucha felicidad» las llaves del piso en el que se irá a vivir con su hijo. Para ella supone un doble motivo de alegría tras una época trágica que le ha tocado vivir. En julio de 2006 su sobrina, Desiré Prieto, murió, presuntamente a manos de su ex pareja, en el barrio de Portuarios.
El acusado apuñaló, presuntamente, al hijo de ambos. Ayer, Eva María acudió al recinto ferial junto a su hermana Loli, madre de la fallecida, con «esperanza de iniciar una nueva vida».





