«No hace falta ser adivina para concluir que tanto los debates políticos como los mítines tienen mucha menos efectividad electoral de la que proclaman los medios, dado que una inmensa mayoría de los contempladores o asistentes cumplen con aquello de que 'escuchan complacidos porque ya están convencidos'».
(Sibila, la bruja del Natahoyo).
-El que la mi economía vaya fatal y la del país, cojonudamente, ye una injusticia. Preferiría que fuera al revés.
-¿Te suena de algo la palabra solidaridad?
-Sí, home, sí: ye'l nombre de un sindicato polacu.
-¿Sabéis a cuánto asciende la deuda del Ayuntamiento de Oviedo?
¿Ya lleven la contabilidad, ho?
«No puedo votar a los míos porque no se presenten a les elecciones, pero si se presentasen tampoco los votaría... precisamente por presentáse».
(Acracio Barricades, de la CNT).
-Estamos acabando con el planeta -se lamentaba un ecologista. Y un tertuliano recién llegado y lenguaraz dio su opinión apresurada:
-Ya, bobín, pero darán coletazos, que todavía hay, los dispuestos a imponer les sus idees independentistes por la fuerza de les armes.
«Hay políticos que no dicen nada pero lo dicen bien. Los hay que dicen mucho pero lo dicen mal. Y los hay, en fin, que no dicen nada y lo dicen mal. De entre las tres categorías me quedo con ninguna aunque, eso sí, reconociendo que los más peligrosos pertenecen al primero de los grupos mentados».
(Casacites dixit).
«Lo grande de la democracia es que proporciona a cada votante la oportunidad de cometer una estupidez». (Un votante apellidado Spander).





