Julio Lago decidió estudiar el tendido Sama-Velilla como parte de su actividad docente en la asignatura de Economía Financiera y Contabilidad. Y partió de datos e informaciones de la impulsora del proyecto, REE. «El diagnóstico fue claro: la línea es innecesaria y dará un golpe irreparable al medio ambiente en los territorios afectados», afirma Lago tras actualizar el estudio, analizando los últimos datos de demanda, productividad, calidad, 'salud' del sistema energético e industrialización. «Y las conclusiones son las mismas de hace unos meses», reitera el profesor de la Universidad de León.
La capacidad de producción energética nacional es más que suficiente para abastecer las necesidades de consumo de las empresas y los hogares españoles, ya que el incremento de la demanda se ha ido moderando. «De hecho -apunta Lago- desde hace cuatro años se exporta energía a otros países porque la demanda nacional no puede absorber toda la producida».
En el caso concreto de León y de Asturias, los dos territorios por lo que transcurrirá la línea, y por los que circula ya otro tendido -entre La Robla y Velilla-, generan mucha más electricidad que la que precisan.Y producirán aún más en el futuro, con los planes de centrales de ciclo combinado y de la regasificadora de El Musel, previstos en el Principado. «Al final, habrá más kilovatios, pero serán para otros lugares, y habrá que llevarlos a 400 kilómetros», explica el profesor.
Julio Lago sostiene que la proyectada línea de alta tensión beneficiará a las comunidades autónomas deficitarias en materia energética: Cataluña, Madrid, País Vasco, Cantabria y Comunidad Valenciana. «Me parece más racional ubicar los equipamientos eléctricos en los lugares donde se necesitan porque hay consumo, o ampliar los ya existentes en esos puntos si la demanda lo exige», defiende. «Y en lugar de eso, lo que se plantea es una línea que costará 60 millones de euros y que pagaremos en la tarifa eléctrica», critica.
«Disparate ambiental»
El profesor de la Universidad de León considera que Asturias «se equivoca» si basa «su resurgimiento económico en la regasificadora y en las centrales térmicas y de ciclo combinado». «Es un disparate ambiental que Asturias produzca aún más excedente energético que el de ahora», asegura Julio Lago. En su opinión, el crecimiento económico debería apoyarse en «la captación de empresas» que consumiesen la producción eléctrica. «¿De qué les han valido hasta ahora a Asturias y a León sus excedentes energéticos?», plantea el docente leonés.
Su estudio sobre Sama-Velilla es una de las bases utilizadas por las cuatro plataformas para oponerse a esta línea de alta tensión, incluida en la planificación energética nacional hasta 2016, que está lista para su aprobación por el Consejo de Ministros. Las plataformas, que han presentado 25.000 alegaciones, intentan conseguir un pronunciamiento claro de los dos grandes partidos por entender que mantienen distintas posiciones a nivel estatal y de las comunidades autónomas, sobre todo después de que el ministro de Defensa y candidato del PSOE de León, José Antonio Alonso, pidiera la pasada semana la corrección del trazado.
Ayer, su compañera de partido en Asturias, la diputada María Luisa Carcedo, quitó hierro a las declaraciones de Alonso y afirmó que la línea Sama-Velilla «es una infraestructura fundamental para el futuro del Principado, si apostamos por el sector industrial». «Producir energía para perderla no tiene sentido», defendió Carcedo.
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