
El Atlético partió temeroso. Acobardado ante la impronta de su rival. El Barça lo afrontó con coherencia, aunque carente de verticalidad. Se pasó casi media hora dominando el percal. Sus triangulaciones carecían de pegada, pero el Vicente Calderón se estaba desesperando ante la impotencia colchonera.
Un estadio que no tendría más remedio que aplaudir un espectacular vuelo de Ronaldinho cerrado con una chilena imparable para Abbiati. El Barça le ponía acento brasileño a su incuestionable superioridad. Parecía que los azulgrana sólo necesitaban apretar la maquinaria para derrocar la endeble zaga local.
Pero no contaban con la estrella argentina del Atlético. el Kun Agüero desarboló a los azulgrana y ganó el partido. 4 2





