PERFIL
-¿Cómo se ven las ciudades a vista de pájaro?
-La afición del vuelo me viene bien. Es un punto de vista muy interesante para un arquitecto, porque te da la perspectiva de conjunto y es también la visión más parecida que hay al plano. El jueves pasado sobrevolé el parque fluvial del Piles y pensé que realmente el diseño de ese espacio está hecho más para ver desde el aire que desde el suelo como caminante. Sucede como con las misteriosas figuras de Nazca, en Perú, a lo largo de la nueva senda hay unos dibujos geométricos para enmarcar que sólo se aprecian desde cierta altitud.
-¿Pero ese punto de vista elevado no supone también apartarse, en cierto modo, de la realidad?
-Ese es el peligro de trabajar siempre en plano, una herramienta que sirve para medir a escala pero que a veces distorsiona. Por eso a mí me gusta hacer siempre perspectiva en tres dimensiones, desde el punto de vista del peatón. Hago esta autocrítica porque a veces los arquitectos hacemos planos tan bonitos que son puro grafismo y no pensamos en cómo se va a ver la obra. Esa diferencia entre realidad y percepción la tenían muy presente los griegos, que eran un pueblo muy sabio y distorsionaban la realidad para que pareciera más real en construcciones como El Partenón y en sus esculturas de mayor tamaño.
-¿Y cómo se ve el plan de vías recientemente presentado?
-Me hace gracia la polémica con las torres de Gijón al Norte. En Pumarín hay un montón de edificios de 18 plantas, en el Muro donde tengo yo el estudio estamos parecidos en altura y en la plaza de Piñole hay un bloque de 20 pisos. Lo que quiero decir es que las dimensiones de las torres ya no deberían sorprender a nadie.
-La alcaldesa defiende la integración de estas torres, a diferencia de lo que sucedía con las 'trillizas' de Calatrava en Oviedo.
-Son casos completamente distintos. Oviedo conserva un perfil de ciudad tradicional muy proporcionado y ahí esas torres destacarían mucho más. Yo a las 'trillizas' no las veía. Me parecieron desde el principio, con su falta de verticalidad, una 'boutade', un derroche de energía, tiempo y dinero sólo para llamar la atención.
-¿No cree que tras el fallido proyecto de la capital había cierto trasfondo de competencia localista?
-Hombre, si fuera un playo perverso diría que me alegraría que las fueran a hacer, para que tapasen la visión de la catedral y los monumentos prerrománicos. Sin embargo, como asturiano creo que Oviedo es la capital del Principado y debemos quererla también. Las piquillas entre Oviedo y Gijón deberían quedar sólo para los chistes y la rivalidad futbolística.
-Volviendo al plan de supresión de la barrera ferroviaria gijonesa, ¿qué le parece el modelo urbanístico que plantea el equipo de Junquera?
-Pienso que el debate entre construcción en altura y edificación en extensión es un tema que debería haber quedado reflejado en los planes generales, porque durante su elaboración es el único momento en que se contempla la visión de conjunto y el modelo de equilibrio territorial de ciudad. Este último PGOU tiene el mismo defecto que los anteriores, a mi modo de ver. Cuando llega a una zona amplia sin clasificar como puede ser esta de las vías, la deja para un desarrollo posterior a través de la figura urbanística de un plan especial o un plan parcial. Y con ello se contempla poco el conjunto de la ciudad cuando el urbanismo debe ser una ciencia de previsión y no ir a impulsos.
Desertización del centro
-¿Y qué objeciones aprecia aquí?
-El espacio liberado por la playa de vías es una zona degradada que se va a convertir en el bulevar estrella de la ciudad. Va a quedar muy bien, pero seguro que va alterar muchas cosas en el resto de servicios de la ciudad. La repercusión, por ejemplo, en materia de tráfico se va a sentir hasta en Cabueñes. Y eso se debería haber previsto en el PGOU, al igual que el progresivo proceso de desertización del centro urbano por el efecto de concentrar cafeterías, cines y compras en las grandes superficies del extrarradio.
-¿Qué le parece el cambio de emplazamiento de la estación?
-Estoy de acuerdo en el soterramiento para quitar la barrera ferroviaria que divide la ciudad y en convertir la autopista desde antes de Moreda en una vía urbana, pero mover del centro la estación que ya tenemos en el Humedal me parece un fallo grave del plan de vías.
-Fomento y Ayuntamiento plantean compensar esa pérdida de centralidad construyendo un segundo intercambiador en la plaza de Europa.
-Esa segunda estación no la veo muy clara y justificar su construcción para corregir el traslado a Moreda de la otra me parece un derroche. Una de las ventajas que siempre tuvo el tren en Gijón es que llegaba al corazón de la ciudad y por eso digo que perderlo en una operación tan costosa como ésta es un disparate.
-¿Echa en falta edificios emblemáticos en el suelo libre de vías?
-Guggenheim sólo hay uno y fue un acierto por casualidad que no tiene por qué repetirse siempre. Estoy cansado de los edificios emblemáticos, porque lo que importa en el urbanismo es hacer ciudad. Si a mí por ejemplo me hubieran encomendado este proyecto hubiera continuado las calles de Este a Oeste. Hubiera creado también una amplia zona de parque para esponjar, pero continuando la trama de manzanas existente para completar la ciudad. Desde el aire, con el planteamiento elegido, va a seguir viéndose una brecha enorme, con la única diferencia de que la gente va a poder pasar.
-Desde el punto de vista urbanístico, ¿cuál cree que es la gran asignatura pendiente de Gijón?
-Nadie va a venir a Gijón a ver el bulevar de las vías, pero si queremos atraer turistas la asignatura pendiente es el paseo marítimo, que es lo que usan y en lo que realmente se fijan los gijoneses. Hace falta un plan ambicioso a largo plazo. El Muro es poco más que una carretera con cuatro carriles. Lo que hay que hacer es darle más espacio al paseo, reducir las sombras y aumentar la zona verde, como ya propuse cuando el concurso del Muro. También se debería potenciar aún más el puerto deportivo, que está en el centro de la ciudad y es por lo que somos conocidos en los medios náuticos de toda Europa.






