Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más Actualidad

OPINIÓN ARTICULOS
Sacudirse el complejo
02.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
DECIR que la energía en la economía es la piedra angular resulta una obviedad. Pero, desgraciadamente, algunos políticos solapan esta realidad con promesas que no pueden cumplir por no tenerlo en cuenta.

El Gobierno nos ha inaugurado el año con una subida del 3,3% de la energía. Y revisión en el futuro cada tres meses. Elude su responsabilidad y las consecuencias de esta subida por la merma de poder adquisitivo, la inflación y la dependencia del exterior. Como si gobernar fuera simplemente trasladar los problemas a la ciudadanía.

Es verdad que no tenemos pozos de petróleo, ni de gas natural, que el carbón ha quedado obsoleto, que los ríos no dan más de sí para producir electricidad y que dependemos en su totalidad del suministro exterior.

Pero el problema es que no se ve atisbo de que estos problemas se lleguen a resolver ni a medio ni a largo plazo. Si el Gobierno actual y los anteriores se hubieran ocupado de la economía en vez de mirar si eran de izquierdas o derechas, no estaríamos en esta situación.

Deberían haberse sacudido el complejo de que la energía nuclear fue iniciada en la época de Franco y, el hecho de que en la década de los 50 aquellas personas se hubieran interesado por este tipo de energía, les tendría que haber servido de ejemplo.

En 1963 promovieron la Ley de la Energía Nuclear y autorizaron la primera central en Zonta, que se llamó José Cabrera. Tres años más tarde, conectaron a la red la de Santa María de Garoña. En 1972 entró en funcionamiento Vandellós y, dado el óptimo resultado, decidieron abrir cuatro más: Almazán (1981), Aseó (1983), Cofrendes (1988) y Trillo (1989).

Todo este camino de futuro fue cortado por el Gobierno de Felipe González en 1991 con la supresión y posterior suspensión de las obras de las cuatro centrales proyectadas (Lemon, Valdecaballeros y Trillo II). Con el agravante de que, para compensar a las eléctricas de los 729.000 millones que habían perdido por la moratoria, les autorizó a que nos incrementaran un porcentaje en el recibo de la luz (que aún estamos pagando).

Lo nefasto de la medida nos lleva hoy a tener casi una dependencia total del exterior y tener que recurrir a Francia para comprarles energía, ya que actualmente tiene 59 reactores, con un aumento de producción del 32,47%, cubriendo sus necesidades entre 1990 y 2000 en un 80%. El Reino Unido, con diecinueve, se proporciona el 20% del consumo y aumentó en la década de los 90 un 41,18%, mientras que en la actualidad proyecta construir centrales de última generación. España, con seis centrales nucleares, suministra el 19,5% del consumo y aumentó de 1990 a 2000 un 14,29%. No tiene ningún proyecto, y hablan de anularlas. Hay instaladas en el mundo 439 con 31 más en construcción.

Los costes de producción por las diferentes fuentes de energía son por Hw los siguientes: 0,084 euros (14 pesetas), la nuclear; 0,180 euros (30 pesetas), la eólica, y 0,360 (60 pesetas), la solar.

Pretender que las energías alternativas sean la solución del futuro es una utopía en una sociedad de consumo como la nuestra que crece exponencialmente. Y querer compensarlo con las llamadas energías alternativas es una pérdida de tiempo y recursos económicos, como se está viendo hoy.

Para equiparar la producción eléctrica a la nuclear tendríamos que cubrir los montes de 'molinillos' para las eólicas y las praderas de paneles fotovoltaicos. Estas alternativas pueden servir para casos puntuales, pero no como solución nacional.

Al votar en las próximas elecciones al Gobierno se debe tener en cuenta, más que las siglas, el programa que presentan los partidos para resolver este problema, pues una política continuista nos distanciaría más de nuestros competidores internacionales (como lo demuestra que nuestra inflación siempre está por encima de la media europea), y poco ha de servir la revisión de salarios y la bonificación al transporte o a las empresas como se está haciendo ahora. El consumo eléctrico siempre va a estar en aumento. Las nuevas tecnologías son grandes consumidoras y no es de despreciar el problema.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS