
Los profesionales destacados este año son: Atilano Rodríguez (restaurante Riscal), Carlos Prieto (bar Cerra), Enedina Prendes (bar Cañaveral de Monteana), Eutiquio Antón (Tívoli Pub), Fermín Fonseca (bar La Viña), José Flórez y Alicia Vázquez (bar Casa Miguel), Manolita González (sidrería Xixón), Margarita Pérez (bar Martínez) y Ángel Tascón (hotel León). Todos ellos compartirán mesa, mantel y anécdotas con otros hosteleros en una comida que será el próximo 11 de marzo en el restaurante La Carbayera de Granda.
Cada uno de ellos se muestra agradecido por el reconocimiento y todos coinciden en destacar lo mucho que ha cambiado la hostelería desde que ellos iniciasen su andadura, allá por los años 60 para la mayoría. «La hostelería sigue siendo esclava, pero antes lo era mucho más. No teníamos ningún día de descanso, ni vacaciones; no había lavaplatos y todo lo teníamos que hacer a mano, incluso las notas de pago», explica Alicia Velázquez, quien junto a su marido, José Flórez, regentó hasta 1996 el establecimiento Casa Miguel. «El bar estaba al lado del Arango y por allí, además de los clientes habituales, pasaban muchos actores de compañías que venían al teatro. Recuerdo con especial cariño el día que vino Manolo Escobar, yo era una auténtica fan...», añade la mujer.
De atender a ilustres figuras sabe también mucho Carlos Prieto, quien dio los primeros pasos laborales en Suiza después de estudiar allí en la Escuela de Hostelería. «Estuve en hoteles de lujo y luego me vine a España para trabajar en el Hostal San Marcos de León. Tuve la oportunidad de servir a Franco, Carrero Blanco, Fraga, Lina Lollobrígida...», recuerda.
Enedina Prendes es una de las homenajeadas con una experiencia más dilatada. Trabajó durante 52 años y aún ahora continúa siendo la mano de derecha de sus descendientes en el negocio familiar. «No valgo para estar parada mientras los demás están apurados», dice.
Ángel Tascón es otro veterano y conocido hotelero. Creó el hotel León hace ya 32 años y aún hoy continúa siendo un referente del sector a nivel regional. «Cuando empezamos con esto había sólo once hoteles en Gijón y ahora hay por lo menos ochenta. La competencia ha aumentado muchísimo, pero también el turismo. Hasta no hace mucho tiempo la gente no solía viajar y si lo hacía se hospedaba en fondas o pensiones», explica.
El esfuerzo y el sacrificio de su vida personal es una constante entre estos diez homenajeados. Eso, y su carácter sociable impreso a base de contacto directo con los clientes a lo largo de varias décadas. «Conoces a mucha gente y también te conocen a ti, es una de las partes más guapas de la hostelería», destaca Manolita González.
Empezar de cero
Margarita Pérez se casó y comenzó a trabajar de cocinera en un bar. «Al principio no sabía hacer nada, pero la experiencia te va aportando conocimiento con el paso de los años; el trabajo es la mejor escuela que una persona puede tener», sentencia.
Otro de los homenajeados por el grupo de hosteleros es Eutiquio Antón, cuya imagen y profesionalidad ha estado unida durante tres décadas al Tívoli Pub, un histórico local gijonés que fue regentado por este empresario leonés desde la llegada a la vida de Jovellanos. «Lo indispensable en está profesión, como en casi todas, es ir poco a poco, las cosas no se hacen en un día, necesitan tiempo y mucho esfuerzo», dice.
A Fermín Fonseca la enfermedad le apartó de la hostelería hace ahora diez años y en la actualidad lleva una vida tranquila y de reposo. «Pero la comida del homenaje no me la voy a perder», sentencia.
El grupo de galardonados se cierra con Atilano Rodríguez, que durante 36 años trabajó en diferentes establecimientos hosteleros, entre ellos el restaurante El Riscal y el Somió Park. La jubilación le llegó hace un año y ahora recibe con agradecimiento el homenaje. «Es excelente que el resto de hosteleros se acuerden de nosotros», señala. Los diez profesionales recibirán honores el 11 de marzo.





