«Entre estos animales, los hay que son nerviosos y otros que son malos», señalaba el capataz encargado de los traslados y buen conocedor de todos estos sementales, aunque, reconoce, «no puede uno confiarse en ningún momento». Citaba a 'Nicol', que, dicen, es capaz de medir la distancia para embestir a quien se le ponga por delante. Al lado de 'Picard', todavía en Somió, un ejemplar holandés volvía loco a los operarios. Rompió la anilla y se vieron obligados a rodear su cuello con una cadena para conducirlo al camión.
Mientras, 'Picard' mirada de reojo, como dando a saber su destino, pero esperando subir al camión sin rechistar. Es una mole de carne que impresiona al moverse, pero el campeón no ofrece los problemas que su compañero holandés. 'Gruñón' y 'Campeador' ya estaban arriba. Entró el último. Al llegar a su destino, saldría el primero. A las 11,36 horas tomaron rumbo a Cenero para llegar pasado el mediodía.
Casi el último
Se presumían dificultades para llevar al animal a su nuevo box. Nada más lejos de la realidad. 'Picard' bajo, eso sí, visiblemente excitado, del camión, pero pronto obedeció las órdenes de quienes lo guiaban por la anilla colocada en su nariz. Entró en un pasillo que lo conducía hacia su destino y, sin ayuda alguna, llegó al box. Antes, como inicio de sus nuevos cuidados, se le echó, como al resto de sus colegas de viaje, un líquido sobre su lomo para tratar de evitar, en lo posible, la presencia de mosquitos transmisores de enfermedades.
El campeón ya es un semental con experiencia. Nació en 1999 y todavía le quedan años productivos. Ahora, pasará dos o tres días de adaptación en Cenero, se quitará el estrés y, de nuevo, a aportar dosis, que es lo suyo. No tuvo el honor de ser el último de la Pecuaria, pero casi.





