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El Principado libera terrenos de la Pecuaria con el traslado de todos los sementales a Cenero
Las cuadras se quedaron ayer vacías tras completarse el operativo de transporte de 140 animales iniciado en octubre El Ayuntamiento, que será el nuevo propietario, aún no tiene definido el diseño urbanístico de todo el entorno

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El Principado libera terrenos de la Pecuaria con el traslado de todos los sementales a Cenero
Siete animales fueron transportados en el mismo viaje hasta Cenero. / P. CITOULA
Somió ya se ha quedado sin Pecuaria. La totalidad de los emblemáticos sementales que, durante decenios, vivieron en la tranquilidad de las cuadras cercanas a la Universidad Laboral, han sido llevados a las instalaciones de Cenero. Quedaban pocos, apenas una veintena. Mucho antes, el pasado mes de octubre, se inició el traslado de estos cotizados animales, reserva viva de las razas frisona, y asturiana de los valles y de la montaña, a su nuevo 'hogar', mucho más moderno y confortable. Allí, los 140 animales seguirán los destinos que les marque su propia genética. Entretanto, en la vieja Pecuaria de Somió apenas quedan una docena de vacas que serán trasladadas a Deva cuando concluyan las obras del nuevo laboratorio. Si no hay más retrasos, será, como máximo, el próximo verano. Entonces, el Ayuntamiento será el propietario de unos terrenos urbanizables en el mismo corazón de Somió cuyo destino será una urbanización de viviendas unifamiliares. Eso es lo que señala el nuevo Plan General de Ordenación Urbana.

Valor genético

El final de la Pecuaria empezó a dibujarse hace años cuando el Ayuntamiento de Gijón y el Principado suscribieron un acuerdo para revertir los terrenos a propiedad municipal, a cambio de nuevas instalaciones. La operación económica supera los seis millones de euros y se traduce en la construcción de los equipamientos de Cenero y de Deva a los que serán trasladados los actuales servicios de Somió. La mitad de la operación ya está completada. A finales del pasado mes de enero, era trasladado a Cenero el laboratorio del Centro de Selección Animal. Ayer, se completaba el traslado de todos los sementales. Sólo queda por culminar la pieza de Deva para que el Ayuntamiento disponga de los terrenos de la antigua Quinta del Duque, que tienen un futuro vinculado con la construcción de chalés, aunque el Ayuntamiento de Gijón insiste en que no hay decisión final sobre posibles diseños y futuros usos, al menos por el momento.

Mientras se decide su destino, ayer se vivió en la Pecuaria un día que puede considerarse histórico. Los sementales, esos animales que le dan han dado sentido a la instalación ganadera en los últimos años, eran trasladados a Cenero. Dejaban las viejas cuadras, los medios artesanales de trabajo y, con no pocas dificultades en algunos casos, eran subidos a un camión para su transporte. Trece oficiales y un capataz trabajaban bajo la lluvia para controlar a unos animales de grandes dimensiones, alguno con un peso superior a los mil kilogramos.

Aseguran que la mayoría no son animales agresivos, pero todas las medidas precautorias pueden ser pocas. Cualquier movimiento puede acarrear fatales consecuencias para quienes se manejan entre ellos, en su vida cotidiana, en la tranquilidad de sus cuadras, que cuentan con burladeros como si se tratara de un coso taurino. Además, según aseguran, los sementales de frisona, propiedad de Ascol (Asturiana de Control Lechero), son más peligrosos y bastante menos dóciles que los de las razas asturiana de la montaña y de los valles.

Ranking nacional

Todos, unos y otros, ya están en las cuadras de Cenero, unas instalaciones de lujo, en altura, con boxes individuales para cada animal y con los más modernos adelantos, incluida la posibilidad de que los cuidadores no tengan que ir delante de los animales, con el consiguiente peligro, ya que éstos se mueven por unas zonas controladas desde la distancia.

Y es que cada semental es tratado como un auténtico atleta. La Pecuaria ha colocado a varios de ellos entre los mejores de España. En esa lista están Onassis (1999), Valdés (2003), Picard (2005) y Nicol (2006). Este último, además de excelentes condiciones genéticas, tiene un mal carácter demostrable, a decir de sus cuidadores, y exige estar siempre pendiente de sus movimientos. Ayer pastaba, aparentemente tranquilo, en su nueva 'parcela' de Cenero.

No les sucedía lo mismo a los sementales que fueron trasladados ayer por la mañana, los últimos de la Pecuaria, y no es de extrañar. Los estaban sacando de su rutina diaria. Ninguno de ellos ha conocido otro lugar que las viejas cuadras de Somió. Allí llegaron cuando tenían apenas cuatro meses y, cuando llegan al año, aportan las cinco mil dosis de semen necesarias para su prueba genética. Luego, durante tres años están a la espera. Si es positiva, seguirán como sementales. En caso contrario, serán destinados a carne. Entretanto, casi ni se les toca, salvo que sea necesario por alguna enfermedad o similar. Ayer había movimiento y mucho. No sólo los sacaban de paseo, sino que los subían a un camión. Se les notaba nerviosos, excitados, fuera de su costumbre. Todos subieron la plataforma de acceso al remolque. Su nueva historia se escribirá en Cenero.

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