Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más Actualidad

OPINIÓN ARTICULOS
¿A quién votan los empresarios?
05.03.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
¿A quién votan los empresarios?
A quién votan los empresarios? Para muchos está muy claro: a la 'derechona'. ¿Y por qué a la derecha? Bueno, eso también parece muy evidente: porque la derecha favorece a los ricos; y como los empresarios son ricos... Pero, preguntarán otros, ¿todo eso no tendrá nada que ver con las ideologías o, simplemente, con la política? No, no, replicarán los primeros; cuando la cabeza dice una cosa pero el bolsillo dice otra, todos (pero sobre todo los empresarios) acaban haciendo caso a lo segundo: al bolsillo.

Estamos en plena campaña electoral; una de tantas, y estas preguntas surgen. ¿Tenemos que mirar para otro lado y hacer como si no existieran? No lo creo. No creo que haya que esconderse ni tampoco tener miedo.

Aunque no sea políticamente correcto, considero muy interesante hablar, precisamente ahora, de empresarios y de política. Puede ser sano y hasta divertido. Y por eso vuelvo a preguntar: ¿a quién votan los empresarios? ¿Por qué votan los empresarios? ¿Lo hacen por ideología o lo hacen por interés? Venga, abramos el melón. Hagámoslo, que por algo dice mi madre que me gusta mucho la fruta.

Lo que dije en el primer párrafo -derecha igual a ricos igual a empresarios- puede parecer una simplificación. Pero es un punto de partida. Y, además, estoy convencido de que resume bastante bien los que piensa mucha gente. Los ricos; perdón, los empresarios (es que a veces me dejo llevar), votan a la derecha porque así ganan más dinero, pagan menos impuestos, tienen menos leyes laborales o medioambientales que les limitan su afán de lucro, privatizan empresas públicas y, además, si las cosas vienen mal dadas, se las ingenian para conseguir que sus amigos les socialicen las pérdidas. Por eso votan a los conservadores. Y por eso, siguiendo el mismo razonamiento, para los que no son empresarios, es bueno que la izquierda gobierne alguna vez: porque modera y limita esos excesos; porque reparte y distribuye la riqueza; y porque socializa no sólo las pérdidas, sino también las ganancias.

Lo que pasa es que luego llega la realidad y nos arruina las buenas teorías. En la mayor parte de Europa, España incluida, las diferencias en cuanto a política social y económica son muy pequeñas. Vivimos en un mundo globalizado y las posibilidades de actuación de un gobierno concreto son escasas. Queda poco espacio para los matices; afortunadamente. Por eso, entre los últimos ministros de Economía -Solbes, Rato y Solbes- hubo tan poca distancia. Por eso, el debate entre Solbes y Pizarro fue tan aburrido. Y por eso puede acabar volviendo Rato y aquí no pasa nada.

Porque, en realidad, todo se reduce a decidir dónde se invierte el cero coma algo por ciento del PIB: si a reducir impuestos o a redistribuirlos. El resto es casi un guión preestablecido. ¿Qué puede hacer un ministro de Economía respecto a la subida del barril del petróleo? ¿Y a los cambios del euríbor? ¿O al semi-fraude de las 'hipotecas basura' en Estados Unidos? Efectivamente: poco o muy poco.

Pero ese poco es algo. Ese cero coma algo del PIB sigue siendo mucho dinero. Y, sobre todo, es un dinero que hay que gestionar correctamente. Esa es la clave. Para mucha gente; y aquí empiezo a hablar de los empresarios como votantes; los políticos no se dividen entre derechas e izquierdas. No. Se dividen entre capaces e incapaces. O, mejor dicho, entre corruptos y menos corruptos.

En Europa, España incluida, las políticas basculan entre el liberalismo y la socialdemocracia. En pocas palabras, los liberales apuestan por fomentar la creación de riqueza y los socialdemócratas por redistribuirla. Bien. Desde ese punto de vista (demagogias aparte), es verdad que los empresarios se identifican más -nos identificamos más- con el liberalismo. Es normal. Nos identificamos con la iniciativa privada porque «somos» la iniciativa privada. Pero, sobre todo, nos identificamos con unas reglas de juego claras. Con un intervencionismo claro. Con un gobierno serio, socialdemócrata, liberal o mediopensionista, pero serio.

Y ahí se resume todo. Ningún empresario se quejará por tener que pagar más o menos impuestos, más o menos salarios o más o menos caras sus materias primas o sus fuentes de energía. No. Créanme.

Pero se quejarán, y mucho, si esos precios o esos impuestos son arbitrarios. Si son abusivos o suponen un despilfarro. Es decir, si sólo los tienen que pagar ellos, pero el de enfrente no. O si dependen de decisiones erráticas. O si se pueden eludir sobornando a un funcionario. Y esa es la llave maestra: los empresarios quieren -queremos- reglas de juego claras. Dennos un buen gobierno y crearemos empleo; todos saldremos beneficiados. Pero dennos un sistema chapucero, una democracia intervencionista y sin división de poderes, un caudillismo populista, y sólo algunos poderosos se aprovecharán para obtener grandes beneficios.

¿O por qué creen, si no, que en las repúblicas bananeras hay tan buenos empresarios (es broma) y que Ikea nació precisamente en Suecia? ¿

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS