Acaudalhado: aplícase al que está 'podre de perres' gracias al destino, suerte o azar, y no gracias a la circunstancia más habitual de ganar el dinero con el sudor de la frente... de los demás.
Energumemo: persona necia poseída por la ira, furiosa.
Hipotética: hipoteca no abusiva. Claro que tal afirmación parte de una suposición imposible que conduce a una consecuencia igualmente imposible.
Lenintivo: adjetivo en desuso y que otrora se aplicaba a los pensamientos de Lenin capaces de reblandecer o suavizar el comportamiento de algunos capitalistas temerosos de una posible dictadura del proletariado.
Meses: en bable, plural de mes y de mesa. Circunstancia que fue la causa de una anécdota sucedida en un chigre lleno de gente, en el que un madrileño que llevaba un buen rato a la espera de ocupar una mesa con su pareja, preguntó al camarero por el tiempo que aún pudiera restar para ello y se encontró con esta respuesta:
«Tranquilu, amiguín, que un par de meses más y ya te toca».
El foriatu fuése mascullando improperios ante la extrañeza del camarero.
Misántropo: dícese del que, por su humor tétrico y desapacible con todos, manifiesta aversión al trato humano. Es paradigmática la figura del filósofo existencialista de la Escuela Peripatética de Caleya llamado Fredo Kierkagar, según se desprende de este comentario extraído de su obra 'No sois nada':
«Si en la otra vida he de encontrarme con la misma gente, prefiero la nada».
Oriciomancia: técnica de predecir lo futuro mediante signos hallados en las entrañas de los oricios. Su creadora fue Sibila, la bruja del Natahoyo, y su practicante más asiduo es el profeta Nostramemus, cuyo índice de aciertos es aproxidamente de un 50%. Porcentaje que se transforma en un extraordianrio 100% en los casos en los que, tras abrir el equinodermo y echar una ojeada en sus huevas, exclama con fruición:
«¿Esti oriciu tendrá un sabor cojonudu!».
Vida: antes desfilaba ante nuestros ojos antes de morir, pero ahora no da tiempo por culpa de los continuos cortes publicitarios.





