
PRÓXIMOS PASOS
La presentación de avales es un paso imprescindible, pero no suficiente, para ser alternativa en las votaciones convocadas para el próximo 30 de marzo. La proclamación oficial de las candidaturas, momento a partir del cual los aspirantes pasan realmente a ser candidatos, no tendrá lugar hasta el próximo viernes, día 14, tras la comprobación de los avales y la resolución de posibles impugnaciones por la comisión electoral elegida en la ya referida asamblea.
Los estatutos grupistas exigen que los candidatos a presidir la entidad presenten 300 avales de socios, pero las hojas destinadas a recoger las correspondientes firmas admiten hasta un máximo de 330 nombres, a fin de que el exceso del 10% permita salvar posibles errores en algún aval sin que eso ocasione la anulación de la candidatura.
Esa parte del proceso electoral ha provocado críticas de algunos aspirantes a presidir el Grupo a partir del próximo 7 de abril, fecha prevista para la toma de posesión del nuevo presidente.
Once hojas
Cada uno de los cuatro interesados en concurrir a las elecciones grupistas ha recibido once hojas, al parecer entre el jueves y el viernes pasados, en las que incluir sus avales, de forma que una misma hoja debería ser presentada en una semana a la firma de 30 socios, sin posibilidad de utilizar más folios para facilitar la recogida de los apoyos pertinentes.
Por otra parte, algunos precandidatos expusieron también que la admisión de más de 330 avales proporcionaría mayor tranquilidad sobre la validez de, al menos, los 300 exigidos en los estatutos, si bien nadie abogó por una presentación ilimitada de apoyos, para evitar que la recogida de firmas pudiera desvirtuar o, incluso, suplantar, las verdaderas votaciones.
Récord de candidatos
Sin perjuicio de lo anterior, Tasio del Reguero planteó que 300 avales son pocos para aspirar a la Presidencia de una entidad que tiene cerca de 30.000 asociados y se mostró partidario de promover la elevación de la citada cifra, con vistas a próximos comicios, hasta un mínimo de 700. Eso favorecería que la pugna quede restringida a opciones realmente fuertes.
Nunca hasta ahora unas elecciones grupistas reunieron a cuatro candidatos, pero eso no preocupa, por ejemplo, a Juan Vigón, partidario de evitar la candidatura única y de que los socios tengan, al menos, la posibilidad de elegir entre dos opciones.






