Ese eje estructurante dejará a su lado este un gran parque lineal que bordeará la canal del Molín y que en el futuro formará parte del parque fluvial que la Confederación Hidrográfica está desarrollando en toda la vega del río Piles. Al este del ámbito también quedará a la vista el importante desarrollo urbanístico de Bernueces, que no obstante se situará en un emplazamiento más elevado. Al oeste de la vía bulevar, en cambio, se dispondrá toda la edificabilidad privada del plan, que ocupará 124.829 metros cuadrados.
La propuesta del equipo de arquitectos integrado por Alejandro Miranda, Gerardo Fernández, Juan González Moriyón y José Luis Rodríguez, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO, se ciñe a las directrices para esa zona del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Éstas señalan que el objetivo de este desarrollo urbanístico es crear una banda de mayor densidad entre el núcleo rural de Granda y el ámbito protegido del río Piles, con el fin de estructurar la constelación de crecimientos de baja densidad y dotarlos de los imprescindibles servicios y equipamientos.
Esponjamiento
La oferta residencial de plan parcial se distribuirá en tres tipologías de vivienda buscando el esponjamiento de la nueva edificación. En total se construirán 10 chalés adosados, 39 torres bajas o villas y 19 bloques de pisos con bajos comerciales.
El diseño de la zona edificable del plan de Granda permitirá distribuir los lugares de mayor concentración de vivienda mediante cinco áreas de centralidad o plazas abiertas repartidas en los bordes sur y norte y en la parte central de la actuación. Los bloques que se edificarán en esos puntos de concentración de los usos terciarios del ámbito tendrán un máximo de cuatro plantas. En concreto esa altura sólo la tendrán los dos edificios más próximos a la doble glorieta situada en la cabecera norte. El resto, otros 17, tendrán bajo más tres alturas.
La bolsa de vivienda unifamiliar -diez adosados- se concentrará en la cabecera sur del ámbito. Las villas, que son una revisión de las antiguas casonas asturianas, con capacidad para unas 20 viviendas, aprovechamiento residencial de los bajos y garaje compartido en sótano, tienen cada una tres alturas y ático. Esta tipología singular se distribuirá en las zonas intermedias apoyándose en el bulevar y en la nueva red viaria que define el plan.
Las 1.200 viviendas previstas resultan de tomar como patrón unidades residenciales estándar de 100 metros cuadrados construidos o, lo que es lo mismo, 75 metros cuadrados útiles. Ahora bien, la última decisión al respecto la tendrán los promotores de esta operación, quienes acabarán con el tiempo definiendo el tamaño de las piezas en función de la demanda inmobiliaria del momento.
El plan parcial también reserva tres zonas para albergar equipamientos -33.592 metros cuadrados- e incluye como previsión la construcción de casi un millar de plazas de aparcamiento en el espacio público de la nueva unidad urbanística de Granda. Las zonas verdes públicas superarán asimismo los 50.000 metros cuadrados.
En cuanto a los equipamientos, está proyectada una zona de usos deportivos en la cabecera norte, un equipamiento público indefinido frente a la gasolinera de Granda y un equipamiento social en el borde suroeste.
Por otra parte, la trama secundaria del nuevo viario que articulará toda la actuación urbanística se vinculará a la red actual de caminos y viales de la zona.
Seis años
Al frente de esta operación, la segunda en importancia tras la de Castiello de las previstas por el PGOU en la zona rural, está la empresa promotora madrileña Covibarges. Con ella se asociarán para desarrollar este proyecto varias constructoras asturianas.
El estudio económico-financiero recogido en el anteproyecto prevé unos costes de urbanización de 18,8 millones de euros (un montante donde no irían incluidos los soterramientos de líneas de alta tensión). Aparte se reserva una partida de 900.000 euros para indemnizar a propietarios afectados por el proyecto.
El plan parcial, que ya está siendo analizado por los técnicos municipales de Urbanismo para su aprobación inicial, prevé acometer todas las obras en una sola etapa de seis años de duración. Según el equipo de arquitectos responsable del proyecto resulta factible que el movimiento de tierras pueda iniciarse a lo largo de 2009
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