
En esa parte de Nuevo Gijón confluirán varias actuaciones urbanísticas desarrolladas por diferentes promotoras inmobiliarias. La primera de ellas es la que ya ha salido a información pública. Contempla la construcción de unas 300 viviendas por parte de la empresa Angoca y la creación por parte del Ayuntamiento de una nueva entrada a la ciudad por la autopista.
Además de las dos torres hermanadas, que tendrán 32 metros de largo y 16 metros de ancho por planta, los proyectos urbanísticos para Nuevo Gijón incluirán bloques de pisos de tres plantas más bajo y una zona de dotación pública de 7.000 metros cuadrados frente a la nueva rotonda que servirá de enlace con la 'Y'.
Vía-parque
La futura conexión de Dolores Ibárruri con la autopista permitirá en un futuro iniciar la vía-parque proyectada en el plan de vías a la altura de Tremañes, y no en la nueva rotonda que conectará con la Avenida de Portugal, tal y como había sugerido el equipo de Jerónimo Junquera en la propuesta que ganó hace dos años el concurso internacional de ideas de Gijón al Norte.
No obstante, la intervención en ese tramo para sustituir la actual autopista por una vía urbana no se podrá acometer hasta que entren en servicio los nuevos accesos a El Musel por Jove y Aboño, actualmente en proceso de redacción de proyectos. Según explicó el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, esa puesta en servicio coincidirá en el tiempo con la integración de esa parte de la A-8 y la avenida del Príncipe de Asturias en la red viaria municipal.
Sea como fuere, las de Nuevo Gijón no será las únicas torres-hito que se construirán en las principales salidas de la ciudad en los próximos años. Falta la gemela del edificio Pléyades, al otro lado de la avenida de Oviedo, que construirá el Grupo Fresno en los terrenos que en la actualidad ocupa el club Horóscopo. También quedan por desarrollar otras dos torres de quince alturas alineadas entre sí en el alto de El Cerillero, en el entorno de la antigua fábrica Crady.
El desarrollo de estas pintorescas torres venía recogido ya como previsión en los planes generales redactados por el arquitecto Ramón Fernández Rañada, quien las concibió mucho más estilizadas, con un máximo de dos viviendas por planta para potenciar el efecto torre. Sin embargo, a la hora de la verdad los promotores las han hecho más cuadradas al incluir entre cuatro y seis viviendas por planta para sacarles mayor aprovechamiento residencial.





