Pero, ¿cómo trabajan realmente las mujeres, cuáles son sus condiciones laborales y qué calidad tienen los empleos que ocupan? ¿Cómo equilibrar las cargas del trabajo asalariado y el doméstico cuando todo son obstáculos? ¿Qué estrategias pueden desarrollar las mujeres para ocuparse de la vida privada y no abandonar el empleo, ante un reparto desigual de las responsabilidades domésticas y familiares? ¿Cómo atender y cuidar su propia salud? ¿Dónde queda el derecho subjetivo al bienestar de las mujeres?
La respuesta a cómo son las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, para así poder medir el grado de igualdad con respecto a los hombres, ratificaría la gran diferencia de género que persiste en nuestro país: segregación ocupacional y sectorial, trabajo a tiempo parcial, discriminación salarial, mayor vulnerabilidad ante la violencia, el acoso y el acoso sexual, riesgos para la salud como consecuencia de las jornadas interminables Y lo que todo ello confirma es que hasta no lograr eliminar las desiguales condiciones de trabajo por razón de sexo no habrá igualdad real, ni en la vida pública ni en la privada.
Pero CCOO no quiere quedarse sólo con la denuncia evidente de la discriminación, ni con la justa reivindicación de más igualdad, sino que actúa además sindicalmente para mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres y el equilibrio del tiempo de trabajo y de la vida personal; para prevenir y erradicar la violencia y el acoso por razón de sexo en la sociedad y en las empresas; y para proteger la salud de las trabajadoras. Y para actuar más eficazmente Comisiones Obreras necesita de sindicalistas que, mediante la acción en la empresa, vayan logrando planes y medidas de igualdad que alejen definitivamente el desequilibrio entre géneros que se da actualmente en las relaciones laborales. En este sentido, las elecciones sindicales son fundamentales porque dan la oportunidad a las trabajadoras de llegar al corazón de las dificultades y de los obstáculos; y, por tanto, también de la solución a los problemas. La mejora de las condiciones laborales de las mujeres no se alcanzará sin la intervención sindical.
Por último, debo destacar el acto de homenaje que, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, dedicó ayer nuestro sindicato a las mujeres que tomaron parte activa en las huelgas del 62. Fue un merecido reconocimiento a tantas mujeres cuya lucha y ejemplo nos han de servir para continuar construyendo una sociedad más justa e igualitaria. Porque las cosas también se ven de otra manera cuando se integra una perspectiva de género en el contexto de la memoria histórica. Porque hablamos de mujeres que lucharon codo con codo con los hombres, por sus familias, por sus empleos y por la llegada de la libertad y la democracia a nuestro país. Por eso era de justicia reconocer y agradecerles su lucha y su ejemplo.





