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Oriente

LAS OPINIONES DE LA COMARCA
Gracias, Demo
08.03.08 -

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Mola esto de la democracia. Aunque te cabrees, cada cierto tiempo puedes protestar o decir qué bien en forma de papelito. Yo, personalmente, pienso votar con la rabia contenida de 4 años, la pena de ser incomprendido, con un poco de esperanza y un mucho de mala leche.

Me gusta ese «trocín» de papel con unos nombres y un logo en la esquina, unos cuantos diputados que ni conoces a veces, pero es importante. Representa una manera de ver la vida, un modo de elegir del mal el menos. De todas las miserias de la política, la menor. Aunque me hablen de niñas repolludas y fachitas, aunque también a veces la hayan cagado y bien.

Y esperar a ver si quedan fuera de juego los que nos van a echar a pedir, los que dominan las ondas, quienes usan la educación para fabricar votantes pobres y analfabetos, pero consumidores de sus mentiras.

El próximo domingo, entenderé mi voto como una protesta, una súplica para desterrar de la política a quienes tienen las manos manchadas de sangre y llaman gentes de paz al que dispara balas de odio, a quienes desconfían del que llora sus heridas o sus difuntos, a quienes juegan a desenterrar los odios, y confunden la educación con el chichi de 'la Bernarda'.

Indirectamente, creo que servirá de repulsa hacia quienes me acusan de pirata por usar mi ordenador, que me llaman ladrón por escuchar música, a los que deciden lo que está bien y lo que está mal, los que se ríen de mis creencias, los que rompen mi país, a los sembradores de cizaña, a los que hoy me meten en una guerra y mañana se dicen pacifistas.

Pero gracias a esto del sufragio de mí no se ríen y estaré feliz al pensar: «sigue hundiendo y destrozando con tu cinismo, mata terroristas o llámalos amigos; pero no con mi voto ni en mi nombre». Y llegará uno de los dos posibles finales a esta historia: o decir «ya lo sabía, ganaron los buenos», o bien me quedará el triste remedio de maldecir y sufrir. Esperando a que llegue un día en que caiga la careta de quienes yo creo que son malvados. Y que con su pan se lo coman.

Para algunos será un solo papel. Una triste lámina delgada, fibras de pulpa de celulosa aglutinadas mediante enlaces por puente de hidrógeno. Con sus colorantes, talco, calcio y caolín. Pero que costó mucho dolor y mucha sangre que signifique algo, que valga la pena.

Gracias, democracia, por hacerme un poco más libre, y por dejarme gritar en silencio con mi voto: «este Judas a mí no me engañó». Y si hay suerte, que se vaya para casa con su ciudadanía, sus mentiras, trapacerías... y la música a otra parte. Con sus artistas, cánones y derechos de autor. IVA incluido. Gracias «demo».



Pelayo Martínez Díaz es profesor de secundaria en Cabrales

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