
-¿Por qué 'Círculos de tiza'?
-El título alude a los críos que se encuentran en clase y que se tiran tizas en una especie de batalla. Esos mismos niños crecen y vuelven a encontrarse después, sólo que tienen roles distintos. Aunque en el fondo, las tizas y el ambiente escolar es lo que les une.
-Hasta esta última obra, su carrera literaria había estado enfocada hacia la poesía. ¿Cómo surgió la idea de cambiar de género?
-Siempre he estado enamorado del cuento y del relato corto, aunque sigo considerándome un poeta; y este giro surge por la necesidad de ficcionar un poco mi realidad. La ficción debe tener un pie en la realidad y creo que yo tenía muchas cosas que ver con el niño protagonista de 7 años.
-¿Le costó cambiar de género?
-Me costó bastante, porque tardé tres años en escribirla y luego estuvo descansando otros dos hasta que ahora ha salido a la luz. Antes, me animé y me dije «el poeta también puede hacer narrativa».
-¿Cuál piensa que puede ser la mayor motivación para enganchar a que alguien lea su libro?
-Las bondades y virtudes de la obra radicarían en que estamos hablando de un territorio muy cercano. Lo cual hace que al menos lo leas con reconocimiento, sin distancia y en ese sentido, es accesible al lector y toca, de manera dogmática, problemas que todos tuvimos y tenemos delante. He intentado que la gente se viera reconocida en la novela y es una obra próxima al lector.
-Uno de los puntos más valorados por el jurado es su coqueteo y juego constante con el tiempo, viajando por la madurez y la infancia del protagonista.
-La novela comienza con un episodio clave, ambientada después de que muera Franco. Luego, ese policía se transforma en un niño que acaba de llegar a Asturias y más adelante está la tercera parte, en la que aquel chico se convierte en un policía cincuentón. La obra en ningún momento tiene continuidad lineal.
-Es uno de los escritores asturianos reconocidos en los últimos años. ¿Estamos en una edad de oro de nuestra literatura?
-Llevamos así ya varios años, con autores como Ricardo Menéndez Salmón, Pablo Rodríguez Medina y Julio Arbesú. Estamos viviendo una época dorada, con grandes poetas y grandes narradores. JAVIER GARCÍA CELLINO ESCRITOR





