
Molina insiste a menudo en la necesidad de gestionar el Grupo «como si fuera una empresa», de forma que la prudencia sea una máxima a la hora de afrontar inversiones y, en general, en toda actuación económica. Sus mayores reproches a la directiva actual se centran en ese área. A su juicio, «es una pena» hipotecar a la sociedad durante muchos años por afrontar grandes inversiones, pero, no obstante, quiere dejar también claro que no pierde de vista los objetivos deportivos del Grupo.
La inclusión de Rocío Ríos, Mónica Martín y Adolfo Iglesias en su junta directiva, en el caso de que gane las elecciones, trata de garantizar la atención precisa a los aspectos deportivos de la entidad.
En todo caso, Juan Molina, que presentará oficialmente a la totalidad de su equipo y su programa el próximo jueves, adelantó ayer que también quiere potenciar la cultura dentro de las instalaciones grupistas, ya que forma parte distinguida en la misma denominación de la sociedad.
Molina dijo que la cultura forma parte de la formación integral del deportista y del «espíritu grupista» que trata de recuperar si llega a presidente.






