El documento iniciará hoy su andadura normativa con el trámite de aprobación inicial por parte del Pleno, que traerá consigo el levantamiento de la suspensión de las licencias de derribo relacionadas con este proceso. El trabajo de campo elaborado por la empresa Dolmen incorpora al inventario de inmuebles protegidos de la ciudad 360 nuevos edificios construidos entre la Guerra Civil y la década de los sesenta del pasado siglo. En total se han documentado 1.143 inmuebles, incluidos los del plan especial de Cimadevilla (212). También añade para su preservación 120 parques y jardines, además de bienes que forman parte del patrimonio etnográfico (1.159 elementos), histórico-industrial (33), arqueológico (85) y natural (52).
El edil de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, avanzó ayer los principales contenidos de «una norma de primer rango» que, en caso de conflicto, prevalecerá por encima de las directrices del vigente PGOU. El catálogo, según explicó, propondrá tres niveles de protección: integral, parcial y ambiental.
La protección integral se aplicará obligatoriamente a los edificios históricos más valiosos. La parcial conllevará la conservación no sólo de elementos exteriores y fachadas, sino también de elementos de distribución interior.
El ambiental y el ambiental tradicional serán los niveles más bajos de protección del catálogo, el primero para la zona urbana y el segundo para ámbitos rurales. A este último grupo de bienes catalogados el documento le confiere un valor no tanto por su singularidad como por su relación con otros elementos o su pertenencia a una determinada época constructiva. También habrá un apartado específico para cementerios donde, aseguró Sanjurjo, «existen ejemplos de arquitectura y escultura dignos de conservación».
1.003 hórreos
En cuanto al patrimonio etnográfico, indicó que se han documentado 1.003 hórreos, y otros 79 más cuyo interés viene dado por sus tallas o policromías. También se han incluido otros 77 elementos como molinos, fuentes y lavaderos.
Respecto al patrimonio industrial, Sanjurjo adelantó que tendrán cabida instalaciones industriales que han superado los procesos de transformación. Como ejemplos citó el faro de la Campa de Torres, el edificio de La Sirena en el Musel, algunos puentes y construcciones ferroviarias, varias chimeneas y Cristasa, edificio que alberga el centro municipal de empresas.
Dentro del apartado de patrimonio arqueológico, el edil dejó claro que éste «se atiene estrictamente a la Carta Arqueológica de Gijón elaborada por el Principado de Asturias».
El catálogo también incluirá un total de 120 parques y jardines que sobre todo se encuentran concentrados en las parroquias de Cabueñes y Somió y en alguna zona de Jove. Dentro de ese epígrafe se diferenciarán jardines no segregables, cuya división podría conllevar la desaparición de su alto valor histórico; segregables, donde sólo se conservará la parte con valor histórico, y parques públicos como el conjunto de Begoña y Los Campinos, el de Isabel la Católica, el Botánico y los jardines de la Laboral.
Dentro del patrimonio natural se protegerán 52 elementos de los que 46 son árboles que «por su historia o su singularidad se incluyen individualmente», señaló. Además, se recogen tres monumentos naturales -los yacimientos de icnitas en el litoral del concejo, la Carbayera del Tragamón y el Carbayón de Lavandera- y como zona de especial protección para las aves el embalse de San Andrés de los Tacones.
Mina La Camocha
El catálogo, añadió, prevé el mantenimiento de la edificabilidad del plan general vigente y la recuperación de la prevista en el PGOU de 1999. Para Mina La Camocha establece el futuro desarrollo de un plan especial y para una decena de posibles rehabilitaciones de edificios plantea la necesidad de redactar estudios de detalle. Uno de esos supuestos es en la calle de Jovellanos, donde sugiere hacer soportales y recrecer edificios hasta tapar las medianeras.
Para los dos meses que el documento estará expuesto públicamente, Sanjurjo avanzó que se habilitará una oficina específica en el Centro Municipal de El Llano, para que todos los interesados recopilen información y reciban las aclaraciones pertinentes para poder alegar. De esa tarea se encargará la empresa Dolmen.
El edil destacó, por último, el alcance que ha tenido el catálogo urbanístico aprobado en los ochenta para salvar de la piqueta durante los últimos 25 años construcciones que forman parte de la fisonomía urbanística de la ciudad como el martillo de Capua y el antiguo Banco de Gijón. En total se incluirán con diferentes niveles de protección 1.143 edificios, 360 de ellos de nueva incorporación. Entre las novedades destacan inmuebles como el Bankunión -se protegerá sólo su portal-, la Ciudadela de Celestino Solar, el centro de salud de Puerta la Villa, el Sanatorio Marítimo, la iglesia de los Capuchinos, las 1.500, la Delegación de Hacienda, los garajes Sporting y Asturias, los colegios de la Inmaculada, San Vicente y Cabrales, las sedes de Cajastur y el BBVA en la plaza del Carmen, y la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica. Finalmente, no se elevarán los niveles de protección del poblado de Santa Bárbara.






