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14.03.08 -

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EN una conferencia auspiciada por la Universidad de Ciencias Esotéricas, Sibila impartió una lección magistral sobre uno de sus temas predilectos, resumida a grandes rasgos en los párrafos subsiguientes:

«La ciencia de la alquimia o filosofía hermética es sagrada, secreta, antigua y profunda. En sus textos esotéricos y emblemas enigmáticos, esconde los caminos para adentrarse en los secretos más profundos de la naturaleza, de la vida, de la muerte, de la eternidad».

«La alquimia no puede reducirse a un solo sistema de pensamiento, ni tampoco a una sola interpretación simbólica, puesto que va más allá de todos los dogmas y todas las religiones. Porque no debemos olvidar que en un momento u otro, algunas veces alternándose y otras simultáneamente, este arte ha sido practicado por chinos, hindúes, griegos, árabes, egipcios..., y que todos ellos contribuyeron a darle la forma que presentaba en la Edad Media. A partir de entonces la evolución del pensamiento alquímico ha sido superficial y hasta ilusoria».

«Los verdaderos alquimistas no se vanaglorian de sus conocimientos, no pretenden jamás engañar o estafar a la gente, entre otras razones porque el que lo tiene todo, nada necesita».

«La primera tarea del discípulo ha de consistir en la búsqueda de la materia prima, también llamada Piedra de los Filósofos, que al ser extraída de la tierra presenta las mismas características que el resto de minerales. Esta piedra, sujeto de la alquimia, no debe confundirse con la Piedra Filosofal, que es precisamente en lo que se convertirá cuando sea purificada por el arte alquímico y adquiera la facultad de la transmutación».

En el coloquio posterior a la conferencia, la bruja del Natahoyo respondió a un montón de preguntas. En una de ellas, alguien reprochó a los alquimistas que no dieran a conocer la panacea universal que curaría y alargaría la vida. Sibila respondió que esa parte aún estaba en mantillas, mientras que la de la transmutación sí se hallaba en un estadio muy avanzado.

-¿Puede entonces transmutarse cualquier metal en oro o plata?- se interesó el preguntador.

-Eso, tampoco, pero sí se transmutan cosas más importantes y placenteras. Por ejemplo, unos tubérculos, huevos, cebolla y sal se pueden convertir en uno de los grandes logros de la humanidad: ¿la tortilla de patatas!

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