A tal fin, el referido socio acudió anteayer a las oficinas del Grupo acompañado por un notario, para que levantase acta del día y hora en que la documentación fue presentada, así como del contenido. Se da la circunstancia de que los socios censores de cuentas habían pedido por escrito determinada información, especialmente requerida a los gastos e ingresos de la Fundación Ángel Varela, sobre la que no consiguieron respuesta.
La ausencia de informe de los socios censores de cuentas no impide que el balance del pasado ejercicio sea presentado con el aval de una auditoría externa. La tardanza de esa auditoría fue presentada, al menos, como causa de que las cuentas no pudieran ser presentadas a los socios con anterioridad, es decir, con tiempo suficiente para examinarlas y comprobarlas.
Según pudo saber EL COMERCIO, los censores tienen que desempeñar su función sin sacar los documentos de la sociedad, circunstancia que hizo imposible cumplir los plazos.





