
LOS DATOS
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En el momento del trágico episodio, la víctima llevaba puesto un casco, ya que se disponía a subirse a su motocicleta, conducida por su marido. Este hecho evitó que el golpe resultase probablemente letal debido a la gran envergadura de la farola. El casco, según testigos presenciales de los hechos, salió despedido tras el impacto y la joven se desplomó al suelo con un fuerte golpe en la cabeza por el que manaba abundante sangre. Presentaba además golpes en un hombro y rotura de piezas dentales.
Su marido telefoneó de inmediato a los servicios de emergencia. Tamara Fernández Curra fue asistida en un primer momento en la calle y luego trasladada al hospital de Jove con un grave traumatismo craneal. Los facultativos de este complejo sanitario optaron por derivarla al Hospital Central de Asturias, en Oviedo, dado la gravedad de las lesiones que presentaba. A última hora de ayer, la herida había sido trasladada desde la UVI a la Unidad de Cuidados Intermedios.
La farola quedó partida por la mitad y su base permaneció anclada a la acera. Al caer, golpeó también a un coche, sin que se produjesen más daños personales. Desde el Ayuntamiento de Gijón se ha solicitado ya a la empresa encargada de la iluminación de los viales un informe detallado que ayude a esclarecer las causas técnicas de ese desprendimiento del mobiliario urbano.
La Corporación Municipal mostró ayer su preocupación por lo sucedido. El titular de la concejalía de Mantenimiento Urbano y Rural, Faustino García, se personó poco después del accidente en la avenida de Galicia para interesarse por lo sucedido allí. Y a última hora de la tarde, el concejal, acompañado del edil José María Pérez, acudió al Hospital Central de Asturias para interesarse por el estado de salud de la herida y acompañar a los familiares.
La consternación resultaba palpable entre los miembros del Ayuntamiento y también en La Calzada, donde la noticia se extendió rápidamente entre vecinos y comerciantes. Tamara Fernández Curra reside en el barrio, en la calle Flórez Estrada, a poca distancia de donde recibió el golpe.
Las fuertes rachas de viento causaron a lo largo del día de ayer otros desperfectos, aunque de menor importancia. Poco antes de las seis de la tarde, los bomberos retiraron una persiana que estaba a punto de desprenderse de la ventana de un décimo primer piso en la calle de Lastres, en Laviada. Casi al mismo tiempo, intervenían en la calle de Capua para retirar la antena de un tejado y en la plaza de las Madres de Mayo para cortar dos persianas de un edificio.
Las rachas de viento de ayer llegaron a alcanzar los 100 kilómetros por hora.





