
EL PERFIL
-¿Por qué ha decidido presentarse a las elecciones?
-Al principio, hablé con Tasio del Reguero y unos amigos me dijeron que por qué no me presentaba yo para poner en práctica mis ideas. También hablé con Ángel Cuesta, pero en aquel momento vi que era el único candidato que no tenía relación con la junta directiva, que tenía una imagen limpia. Luego también se presentó Juan Vigón.
-A usted se le tacha de ser un hombre de fútbol.
-Sí, pero conmigo van tres deportistas de élite, dos de ellos olímpicos en Atlanta. Ahora me acusan de llevar a demasiados deportistas en la candidatura, pero hay que tener en cuenta que el espíritu grupista salió del deporte. El Grupo lleva varios años de oscurantismo y con resultados deportivos a la baja, por lo que tenemos que saber hasta dónde llegar con el deporte sin que cueste dinero a los socios.
-¿Cuáles son los puntos básicos de su programa?
-Fui el primero que habló de la necesidad de hacer una auditoría externa, porque para hablar de proyectos hay que saber de cuánto dinero se dispone. Con el pabellón verde y los flecos que quedan de las piscinas estaremos hipotecados quince años.
-¿Y en materia de infraestructuras?
-Hay que hacer unos nuevos vestuarios femeninos y sacar las oficinas del club del lugar donde están a uno más claro. Además, una guardería y una ludoteca son fundamentales, porque cada vez hay más matrimonios jóvenes que necesitan de un lugar donde dejar a sus hijos mientras hacen deporte. Nuestra candidatura es también para la mujer, que estuvo apartada de los problemas del Grupo durante mucho tiempo. Para nosotros, la mujer tiene que ser muy importante. También pretendemos remodelar el parque infantil, la cancha de hierba artificial y la pista de futbito, entre otras cosas. Hay que pasar de las obras faraónicas a lo que de verdad necesita el socio.
Buscar apoyos
-El capítulo deportivo también lo habrá que tener en cuenta, ¿no?
-Sí, claro, y buscamos una mejora de todas las secciones, con un contacto directo con los problemas a través del director deportivo. Hemos de buscar una mejora permanente mediante dinero externo, con el apoyo de multinacionales, empresas asturianas, el Gobierno regional y el Ayuntamiento, que nos tienen que apoyar por la labor social que estamos haciendo con los críos. También queremos hacer una sección deportiva de discapacitados y por eso contamos con Raúl Pastur, que también nos ayudará a eliminar las barreras arquitectónicas.
-¿Qué le parece la fusión con el Centro Asturiano?
-Creo que se hizo mal; tenía que haber sido más transparente. Pero las instalaciones de Mareo son poco atractivas y hay que buscar algo para que la gente vaya allá. Pienso que habría que hacer otra entidad, para atraer a los vecinos del entorno y, cuando haya vacantes en el Grupo, dar a los más veteranos la posibilidad de que pudieran pasar a Las Mestas. Lo que está claro es que los actuales socios del Centro Asturiano tendrán todos los derechos, porque así lo pactaron Ángel Cuesta y Tasio del Reguero. En cuanto a la zona de Begoña, preveo hacer una pinacoteca y un salón de actos donde poder organizar actividades culturales.
-¿Pero no le parece una segregación hacer de Mareo una entidad separada de la que se puede 'saltar' al Grupo en función de las bajas que se produzcan?
-No hay otra solución, porque no tenemos dinero para hacer obras. Tendríamos que admitir a unos 1.500 socios para tener unos 700 millones de pesetas y hacer instalaciones atractivas. Sería una sociedad filial del Grupo que tenga su encanto para los vecinos de la zona. Si estás interesado en formar parte de una sociedad, seguro que no miras a otro lado. Los socios del Santa Olaya fijo que no envidian al Grupo.
-¿Qué opinión tiene de los otros tres candidatos?
-Tasio del Reguero abandonó la junta directiva porque no le nombraron delfín y se marchó con otros dos más. En cuanto a Enrique Tamargo, creo que igual que para los presidentes hay un máximo de mandato de ocho años también lo debería haber para las juntas directivas, porque puede aparecer un sistema mafioso de funcionamiento en el que los directivos se dediquen a cambiar presidentes y continuar en sus cargos. Si soy elegido presidente, plantearé esta cuestión en una asamblea para que los mandatos sean de un máximo de ocho años tanto para los presidentes como para los directivos.
-¿Y Juan Vigón?
-Le conocía de Aceralia. Como yo, es una persona nueva para la directiva. El problema es que tiene muchos enemigos y puede ser por envidias, porque la mayoría ni siquiera trató con él. Es una persona encantadora.
-¿Cómo cree que debe funcionar una directiva del Grupo?
-Con transparencia. Me comprometo a informar a los socios cada trimestre de lo que se paga y se debe. Es necesario que el socio sepa en todo momento lo que hay. Además, si en dos años no logro los vestuarios femeninos, la ludoteca y la guardería, dimitiré.
-Pero todo dependerá de la economía...
-Hay que llevar el Grupo como una empresa en la que los socios son los accionistas. Por eso, tiene que dar rendimientos, bien en materia deportiva o en satisfacciones para los socios. La economía es la base y sin ella no se hace nada.






