
Y eso es precisamente por lo que luchan. Por los niños. «Nuestros hijos pasan a ser museos. No podemos dormir y despertar con ellos. No participamos en su educación. Lo que queremos es que la separación no signifique perder a papá», explicó su presidente, Luis Manuel López Fidalgo.
Por esa razón, inciden en la urgencia de acabar con las denuncias falsas por malos tratos: «Poco a poco, la sociedad va descubriendo también esta otra verdad. Algunos jueces prefieren castigar a un inocente antes de soltar un culpable. No todos los hombres somos agresivos. Y meternos a todos en el mismo saco no es la solución. De hecho, cada vez mueren más mujeres... Algo estamos haciendo mal».
Por esta y por otras muchas cosas se sienten «discriminados ante la ley. Condenamos todo tipo de violencia, física o psíquica. Tenemos claro que la mayoría de las personas que la sufren son mujeres, pero existe en ambas partes. Y toda ella debe ser erradicada».
Ayer aprovecharon también la ocasión para repartir información sobre la custodia compartida, en la que los padres se ponen de acuerdo para cuidar a los menores y cada uno corre con el 50% de los gastos. «La gente, por desconocimiento, la confunde con la custodia repartida, en la que el niño está seis meses con cada uno, lo que supone una locura para el crío», matiza López Fidalgo. La concentración también tuvo representación femenina. Tres mujeres se unieron para demostrar que «la Justicia no es cuestión de sexos».





