Había gente que le achacaba que era un hombre serio, pero eso es, precisamente, lo que necesita el mundo del deporte: gente seria y buenos gestores, como él lo fue. Emilio se labró un prestigio en la gestión deportiva no sólo en el baloncesto asturiano, sino también en el nacional. Abandonar el Gijón Baloncesto supuso para él un trago difícil.
Con la muerte de Emilio de Diego y el fallecimiento, hace tres semanas, de Carlos García Cobián, subjefe de la sección de Deportes de EL COMERCIO, el baloncesto gijonés pierde a dos figuras representativas.





