
Y tan concurrida elección no estuvo exenta de emoción. De hecho, el ganador, favorito en todas las quinielas, no sólo porque aglutinó en la suya al tercer candidato presentado, Alberto Lázaro, director del Hotel Asturias, sino, también, porque llevaba consigo el apoyo del potente sector de los bares de copas, no fue presidente por las urnas. En contra de lo esperado, en los votos emitidos de forma presencial, 55, el elegido como presidente fue Rafael González, que logró 36 apoyos frente a los 18 que obtuvo Ricardo Álvarez.
Presidente por minutos
Sin embargo, González fue presidente por minutos, los que se tardaron en contabilizar los votos delegados, ya que los hosteleros podían acudir a votar en la urna o entregar su papeleta, con su firma y carné de identidad, a uno de los dos candidatos. La lectura de estos apoyos delegados, realizada por la gerente, Inés Alonso, mantuvo en vilo a los asistentes al recuento, pues pocos de los presentes daban por ganador a González.
Tanto es así, que cuando se contabilizaron sus votos delegados, 124, la cifra sonó repetidamente, como en un eco inesperado, a lo largo de las salas que conforman la sede de la Asociación de Hostelería, en la calle de Magnus Blikstad. En ese momento, con 160 votos, el dueño del restaurante Les Cabañes, en la Campa de Torres, era el virtual sustituto de Arturo Muñiz.
Por ello, el recuento de los votos delegados de Álvarez fue seguido en silencio. Cuando la gerente contó el 142, el susurro «¿ya está, ya está!» se convirtió recorrió el 'colegio electoral', puesto que, en ese momento, no sólo se habían alcanzado los mismos votos que González, sino que aún quedaban por contabilizar a favor del actual presidente un buen fajo de votos. En concreto, 27 más.
«Yo era solo y tú, dos»
Confirmada la victoria, el perdedor buscó rápido la mano del nuevo presidente, al que, en el mismo tono serio con el que asistió a todo el recuento electoral, le espetó «te felicito, pero te recuerdo que me has ganado por sólo 27 votos y yo era solo y, tú, dos», en referencia a que Ricardo Álvarez concurrió a los comicios absorbiendo la candidatura de Alberto Lázaro. Por ese motivo, le insistió en que «está claro que tengo mucho apoyo y que no represento a un grupúsculo, sino a un amplio sector de la hostelería».
El presidente saliente, que abrazó a ambos contendientes, abundó en la idea de González, puesto que, señaló, «aquí no hay ganador ni vencido, sino que, lo importante, es que todos trabajemos juntos. No podemos tener brechas, porque perderemos todos».





