
En una rueda de prensa improvisada a la puerta de su casa, en el barrio onubense de El Torrejón, a 50 metros del lugar donde vivía el detenido, Juan José Cortés precisó que desde que conoció la detención de Santiago del Valle, su mujer y dos hermanos suyos, él y su esposa han vivido horas muy difíciles. «Se ha abierto la llaga y hemos vuelto a recordar desde la primera hora en que salió la niña de casa». Después, emocionado, aseguró que no le desea el calvario por el que ha pasado «ni al asesino» de su hija.
El padre de Mari Luz , que agradeció el trabajo de la policía, pidió a los vecinos y familiares calma y que, pese a «la rabia interna», nadie se tome la Justicia por su mano. «Los culpables acabarán en su sitio», subrayó, tras recordar que las sospechas sobre el ahora detenido surgieron desde el primer día «fruto del sentido común y una sensación que tuve». «Creo que pasé cerca de donde estaba mi hija el primer día, el mismo 13 de enero, del lugar desde donde fue arrojada, es algo que tengo muy dentro», lamentó, pese a que "poco hubiera podido hacer porque el daño ya estaba hecho».
Juan José Cortés narró la visita que hizo a la casa de Santiago del Valle la misma noche que desapareció Mari Luz , después de que su hermano le contara quién era el inquilino. «Me dio un escalofrío, y en ese momento en que oí a mi hermano supe que no vería más a mi hija viva», explicó.





