La peligrosa historia de la adolescente asturiana se inició en marzo de 2006, tras entrar en contacto con Santiago del Valle a través de una carta que éste publicó en la revista 'Telenovela'con la identidad de otra adolescente llamada Cristina, que supuestamente quería encontrar amigas. «Vi un anuncio en la sección 'Volver a empezar. Amigos del Corazón', de la revista y contesté. A a partir de ahí mantuve por carta durante dos meses contacto con una joven que en teoría se llamaba Cristina», señaló la joven. Después de unos meses, la adolescente recibió una misiva firmada por Santiago del Valle en la que le decía que era el hermano de la joven con la que se carteaba y que ésta se había marchado a vivir a Londres, al haberse separado los padres. En esa carta, el hombre le decía que tenía 21 años y adjuntaba una fotografía suya. Se lo contó a la madre, Nika, y ésta le recomendó que no volviera a responder y así lo hizo. Dos semanas después, sin embargo, se produjo un hecho que marcó el devenir de la historia y que llenó de preocupación a toda la familia. Un día, a las ocho de la mañana, el pederasta se presentó en la casa de la abuela de de la niña, en la calle de Federica Montseny, en La Calzada, y reclamó ver a la joven. La abuela Juana no salía de su asombro. «Ver a una persona tan mayor reclamando a una niña de trece años porque, según decía, estaba muy enamorado de ella sin conocerla, fue algo que nos dejó atónitos y supuso el inicio de todas las preocupaciones», recordó ayer. La niña, que aún dormía, se levantó de la cama y con la ayuda de su abuela, despidió al intruso. Ahí empezó su pesadilla, porque Santiago del Valle había decidido trasladarse a Gijón desde Sevilla e instalarse en un piso de la calle del Perú, en La Calzada, muy próximo a la vivienda de la niña, para tenerla más cerca.
«No levanta cabeza»
«Desde que empezó la persecución, la niña no levanta cabeza», comentó ayer la abuela. Dejó sus estudios en el instituto Mata Jove, empezó a comer poco, perdió a todas sus amigas y tuvo que empezar a asistir a las sesiones del centro de día Lorenzi Milani para lograr el apoyo que necesitaba. Hoy en día no sale de casa si no es en compañía de su madre, mantiene las sesiones del centro de día y espera para el curso escolar próximo reanudar sus estudios de segundo de ESO en otro instituto, para lo que ya solicitó el correspondiente traslado. «Con quince años está bloqueada en unos recuerdos que la atormentan día a día», señaló.
El temor de la adolescente se acrecentó cuando en el mes de septiembre de 2006, pocos días después de iniciar el curso en el instituto, vio con preocupación al hombre en la puerta de entrada del centro. «Desde entonces, casi todos los días aparecía por allí, me esperaba a la entrada, me seguía a la biblioteca, al patio, a los pasillos y hasta en una ocasión apareció en los servicios de mujeres, con lo que la situación no podía sostenerse. Para colmo de males, ni los profesores ni mis propios compañeros me apoyaron y, a la vez, me enteré de que se había matriculado en el centro para mayores del mismo Mata Jove», señaló la adolescente. La persecución se produjo también fuera del Instituto, ya que el pederasta aparecía a menudo en el campo de fútbol donde Ana solía seguir los entrenamientos de su equipo favorito. Fue allí donde la madre de la joven, Nika González, le hizo frente y le dijo que no querían volver a verlo. «Agachó la cabeza y se fue sin decir nada», comentó ayer la madre.
A la espera de juicio
Poco tiempo después, una llamada telefónica del jefe de estudios del instituto y la disposición de la madre pusieron punto y aparte a la persecución. Centro y familia formalizaron denuncias por separado en la Comisaría de Policía y Santiago del Valle acabo con sus huesos en el calabozo. A los pocos días quedó en libertad y la familia está ahora la espera del juicio.
Santiago del Valle García, se enfrenta a una pena de dos años y medio de cárcel por un delito de coacciones y otro de abuso sexual, en grado de tentativa, pero el juicio oral se viene retrasando desde hace tiempo. La abogada de la familia, María Ángeles Fernández, confirmó que esta es la calificación provisional que presentaron ante el juzgado, aunque en el caso de la Fiscalía los hechos sólo se calificaron como un delito de coacciones, por el que se solicita un año de prisión. Las diligencias previas del caso se iniciaron el 6 de noviembre de 2006 en el Juzgado de Instrucción número 3 de Gijón y hasta la fecha, se encontraba paralizado ante la imposibilidad de localizar al acusado, en busca y captura tras su marcha de Asturias.
Nika González señaló también que otras dos jóvenes del centro presentaron en su momento denuncias contra el pederasta por acoso, pero las retiraron posteriormente.








