
'OPERACIÓN BANDOLERO'
'OPERACIÓN BANDOLERO'
Fuentes policiales informaron ayer de los detalles de la 'Operación Bandolero', contra el tráfico de personas, en la que lograron desarticular esta red que, según las mismas fuentes, tenía secuestrada en un piso ovetense a una mujer rumana a la que obligaban a prostituirse.
La Jefatura Superior de Policía de Asturias, en colaboración con la Comisaría General de Extranjería y Documentación en Madrid, el Grupo Local de Extranjería de la Comisaría de Cornellá, en Barcelona, y la Agregaduría de Interior de la Embajada de España en Bucarest, acaba de culminar la investigación que se cerró este mes de marzo con la desarticulación de este clan familiar dedicado al tráfico de mujeres traídas desde Rumanía para ser explotadas sexualmente en España.
Todo comenzó gracias a que una de las mujeres explotadas consiguió escapar. La investigación policial se inició a raíz de la declaración de esta mujer de nacionalidad rumana, que consiguió denunciar las actividades de la red, compuesta por tres hermanos, también rumanos, dos mujeres y un hombre. Según contó a la Policía, la mantenían encerrada, la agredían y la obligaban a prostituirse bajo la amenaza de matar a su familia.
Regateando el precio
El pasado día 12, la joven denunciante escuchó una conversación entre los tres hermanos y un tercero, con el que estaban regateando su precio, poniéndose de acuerdo en que el «traspaso» se haría mediante la entrega de 2.000 euros. Aprovechando que los cuatro estaban distraídos y que la puerta que daba acceso al exterior del domicilio únicamente estaba cerrada con pestillo, la mujer logró escapar y llamar a la Policía Nacional.
Declaró que había sido captada en Rumanía por el hermano de las dos mujeres, quien le prometió trabajo en hostelería en España. Una vez aquí, fue informada por el mismo individuo de que había contraído una deuda derivada de los gastos del viaje por valor de 3.000 euros y de que tendría que ejercer la prostitución para saldarla, amenazándola con matar a su familia si no lo hacía.
La mujer fue trasladada entonces a Oviedo por este mismo hombre, quien la recluyó en un piso del barrio de Ciudad Naranco, donde fue sometida a vigilada constante por este individuo y sus dos hermanas, de manera que sólo salía para ser acompañada a dos clubes en los que era obligada a ejercía la prostitución.
Tras recabar la información necesaria en Extranjería, la Policía detuvo en Oviedo a una de las hermanas del citado individuo, ya que la segunda había huido a la localidad catalana de Castelldefels, donde también fue arrestada. A las dos se les imputan delitos de detención ilegal y contra los derechos de los trabajadores.
La actuación policial fue completada con una inspección en dos prostíbulos, uno ubicado en Oviedo y otro en Gijón. En el de Gijón fueron detenidas tres personas en situación irregular en España y en el de Oviedo, otras nueve personas por el mismo motivo.





