Los miembros y grupos integrados en la Plataforma Picos de la Liebre, en Aller, que lidera la protesta contra la línea en Asturias, firman muchas de esas alegaciones. Su presidenta, Marisol Rodríguez Bigotes, no confía demasiado en que las razones de los vecinos repercutan en los planes de REE. «Con la legalidad se disfraza el atropello que van a cometer», denuncia. «Dicen que estudiarán todas las alegaciones, pero al final moverán 20 metros la línea a izquierda o derecha para intentar demostrar que algo han hecho», añade Rodríguez.
La plataforma está dispuesta a pelear hasta el final para que la línea no se ejecute porque, asegura su presidenta, el impacto socio-económico sobre el concejo sería irreversible. «Hipotecará el crecimiento del pequeño tejido empresarial creado en Aller tras la crisis de la minería, con lo que nos jugamos nuestro futuro».





