La titular de la administración, Rosa María Urteaga, se mostraba sorprendida por que al cierre del local, a la una y media de la tarde, todavía no había acudido nadie con la buena noticia. «Me enteré porque me llamó un cliente, pero aquí no vino nadie, y es muy raro, porque en otras ocasiones se llena de compradores, periodistas, personal de los bancos... Pero hoy nada», comentaba, sorprendida.
Respecto a los posibles agraciados, Urteaga afirma que no sabe nada de quiénes pueden ser. «En general, resulta ciertamente extraordinario que conozcamos su identidad», apostilla, aunque muestra su satisfacción por el reparto. «Cuando sabes que está tan repartido sientes una gran ilusión. Aquí compra gente de todas partes». señala.
De todas maneras, su hija, Iciar Muñiz, comprobó que ninguno de los décimos hubiera sido devuelto, como ocurre en otras ocasiones. «El último todavía lo vendimos esta mañana», confirmó.
Relevo generacional
Rosa María Urteaga se va «por la puerta grande». La próxima semana cederá la titularidad de la administración a sus hijos, Iciar y Borja Muñiz. «Dar un premio es una buena forma de irse», comenta, orgullosa. Será la tercera generación de un despacho que espera seguir repartiendo muchos más premios. «Cuando un número es agraciado y se ha vendido en la ciudad viene bien a todos. No sólo al despacho que lo ha repartido, sino a todos los demás, porque durante los siguientes días aumentan las ventas. Parece que la gente se anima más», explica.
La administración, conocida popularmente como 'El Buho', es una de las veteranas de la ciudad. Primero perteneció a la madre de Rosa María Urteaga. En aquel entonces estaba situada en los Jardines de la Reina, y hace unos 35 años sus dueños decidieron trasladar el despacho a La Acerona.
«Llevamos muchos años y en tanto tiempo hemos repartido muchos premios. El último que recuerdo fue un quinto de la loteria de Navidad», relata Urteaga.
En concreto fue en el sorteo extraodinario de Navidad de 2001. Aquella vez repartieron 250 millones de pesetas en premios gracias al número 04.490. Se habían vendido 10 hojas de diez décimos, más las pedreas. Al año siguiente, y ya con la moneda europea en vigor, la administración de La Acerona volvió a repartir unos cuantos miles de euros. Esta vez fue en el sorteo de El Niño y la suma ascendió a 240.000. Sin embargo, Borja Muñiz le quitaba importancia y aseguraba que no le parecía para tanto, sobre todo si se comparaba con 2001.
Iciar lamentaba aquel año haber perdido un trébol de cuatro hojas que había encontrado en Baldornón. Pero incluso sin su amuleto, el despacho continuó con la suerte y volvió a repartir millones.
Después de todos estos años, repletos de trabajo y satisfacciones, Rosa María cede el relevo a sus hijos, que, junto a la dependiente que habitualmente trabaja en el despacho, Ana Rosa Martínez, continuarán repartiendo millones en premios. Y con ellos, grandes dosis de felicidad.






