
La celebración, que congregó a unas 2.000 personas según la información de la Guardia Civil comenzó ya a primeras horas de la mañana con la llegada de los fieles. Los actos se iniciaron a las once de la mañana con una misa por los cofrades fallecidos a la que siguió otra homilía, esta ya mucho más abierta al público en general, y la posterior procesión de la Virgen de La Flor.
Tras los actos litúrgicos, comenzaron los más lúdicos, centrados por los de la asociación de amas de casa, que celebrará la XXXIV edición de su concurso de empanadas. La presidenta del colectivo, Fifí Urbina, destacó la alta calidad de los platos presentados, así como su variedad. «Están todas buenísimas, con lo que no podemos premiar a una sola», señaló Urbina. En total, fueron 47 las empanadas presentadas al concurso, donde se encontraban los rellenos más tradicionales, como la carne y el bonito, hasta los más innovadores, como la morcilla y la verdura. Como premio a su trabajo, la organización sorteó entre las cocineras jamones, quesos y aceite de oliva, entre otros productos.
La animación también se palpaba en el ambiente, donde los culines de sidra no dejaban de servirse entre los grupos de amigos. Uno de los romeros, Fernando Iglesias, señaló que la romería de La Flor «es uno de los actos que más se disfrutan en las fiestas de La Pola, sobre todo por el ambiente festivo que reina en todo el prau». De la misma opinión se manifestaban todos los allí presentes, que no cesaban de ofrecer bebida y comida a los que pasaban a su lado, una buena excusa para entablar conversación y reavivar las viejas amistades de la juventud.
Destacable de la jornada también fue la ausencia de incidentes. A pesar de ello, la celebración contó con un preparado equipo de voluntarios de Protección Civil siempre dispuestos para atender cualquier urgencia.
Por otro lado, también destacable fue la presencia de caras conocidas del municipio, como los representantes municipales, encabezados por el alcalde, Ramón Argüelles, que decidió acercarse hasta el prau de La Flor para disfrutar como un vecino más de esta jornada festiva, a pesar de que no paró de atender a los lenenses que reclamaban su atención.
Lluvia
La lluvia, o su ausencia más bien, fue también un factor destacable para el buen desarrollo de la romería lenense. El día amaneció amenazante y precedido de un fin de semana en el que cayeron ya algunas gotas. Finalmente, los vecinos de La Pola pudieron disfrutar de su celebración en el prau sin el incordio del agua, aunque con la hierba húmeda, lo que hizo que muchos se bastasen de mantas y otros utensilios para evitar mojarse allí.
Tras una amena jornada, los vecinos continuaron la fiesta ya en La Pola con la música de una verbena, que puso el broche final a unas fiestas centradas por la participación vecinal. Por ahora, sólo queda esperar la llegada de los próximos festejos de Pola de Lena, que seguro guardarán muchas sorpresas.





