
Esa fragilidad convierte la eliminatoria en una incógnita. Márquez y Milito protagonizan las notas positivas de la convocatoria azulgrana. Deco y Ronaldinho siguen apartados del grupo con misteriosas molestias que no tienen fecha de caducidad mientras algunos de sus compañeros, como Eto'o o Puyol, son capaces de arriesgar para saltar al campo.
Messi volverá a ser el gran ausente. Desde su lesión ante el Celtic de Glasgow en los octavos de final, el Barça ha entrado en barrena. Todos se sustentaban en sus cualidades futbolísticas sin importarles su personalidad.
Fragilidad aérea
Si el Barça es capaz de conservar un mínimo de regularidad no debería tener problemas para eliminar al conjunto alemán, cuya mayor virtud es el principal defecto defensivo de los azulgrana. El Schalke, tercero en la Bundesliga, es un poderoso conjunto en las acciones a balón parado. Su poderío físico, ya que puede alinear a un once con una media de altura de 1,85 metros, podría ser decisivo si el Barça no exhibe un buen control de sus oponentes. El otro gran peligro se llama Kevin Kuranyi. Sobre él gira todo el ataque de un colectivo cuya mayor virtud es el equilibro.





