El atestado elaborado por la Guardia Civil después del suceso recoge la posibilidad de que la mujer se hubiese suicidado, si bien las circunstancias en las que tuvo lugar el fallecimiento parecen no estar claras. Los hijos de la víctimas se han personado como acusación particular en la causa y solicitan al juez que llame a declarar a otro residente del geriátrico que manifestó haber visto los hechos. Además, exigen que testifique el director de la residencia.
Plenas facultades
Según explican los denunciantes, la mujer «se encontraba en plenas facultades tanto físicas como mentales y en ningún momento manifestó intención previa de acabar con su vida». De ser así, dicen, «los responsables deberían haberse puesto en contacto con la familia para contar lo que estaba ocurriendo e intentar poner una solución».
El cuerpo sin vida de la anciana fue encontrado alrededor de la una de la tarde del lunes 24 de marzo en el cauce del río Piles, a escasos 600 metros de la residencia. Tal y como explicó un testigo, sobre las once de la mañana la mujer salió al jardín y desde ahí se adentró al río por una zona que no estaba vallada, según denuncia la familia. El cadáver fue localizado dos horas más tarde y los efectivos de la Guardia Civil procedieron a elaborar el atestado. En la autopsia que le fue practicada, el médico forense determinó el ahogamiento como la causa del deceso.
El abogado de la acusación particular asegura que al día siguiente del suceso, «cuando la familia fue a recoger las pertenencias de la anciana, el sitio por el que supuestamente se había adentrado al río ya estaba vallado».
Declaraciones
V. H. M. era natural de Almaraz (Cáceres) y residía en el geriátrico de la parroquia de Granda desde hacía varios años. «Nunca antes había tenido ningún problema psicológico y por eso no está claro que haya sido un suicidio», comenta el letrado de la acusación particular. A lo largo de los próximos días, el juez instructor del caso tomará diligencias en el caso y podría tomar declaración a las partes.





