
Así lo confirmó ayer a EL COMERCIO el rector de la Universidad, Juan Vázquez, durante su visita a Gijón para inaugurar la exposición 'De la Atenas gijonesa al campus de Gijón'. Vázquez explicó que en el acto institucional del día 9 también habrá un reconocimiento para los profesores más veteranos. Será en la persona de los docentes jubilados que lleven 35 y 25 años ligados a la institución. Para ellos habrá insignias de oro y plata, respectivamente.
Será uno de los actos de un completo calendario conmemorativo que, dijo ayer Vázquez, tiene en Gijón un programa específico. Y es en ese marco en el que la Cátedra Jovellanos de Extensión Universitaria acoge desde ayer y hasta el próximo 8 de mayo una exposición que supone un recorrido por la historia del campus gijonés desde antes de que fuera campus. Incluso antes de que fuera universidad. A las puertas de una reñida campaña por el Rectorado, y ante los cuatro candidatos que aspiran al puesto disputado, Vázquez no tuvo más que buenas palabras para esta «Universidad asturiana de Gijón», que pertenece a esa otra universidad, la de Oviedo, «que es de toda Asturias».
Desencuentros
Y lo dijo, también, ante los directores de todas las escuelas universitarias de Gijón. A alguno de ellos iban dedicadas, seguramente, las palabras con las que el rector comenzó su intervención: «La historia está llena de desencuentros y también de reencuentros. Y uno a veces se alegra de que haya habido desencuentros por la alegría que supone el reencuentro». Con alegría o sin ella, lo cierto es que allí estaban los cinco: Ricardo Tucho, Pedro Hernández, Joaquín Mateos, Rafael García Méndez y Rafael Pérez, en un gesto que sirvió, para el rector, para «significar a la región que hay un proyecto común y compartido por encima de cualquier otra diferencia».
Los orígenes
Allí estaban los cinco, y tampoco perdieron su oportunidad. Ante los candidatos al Rectorado, recordaron, para que las tengan presentes, sus viejas reivindicaciones. A saber: Tucho pidió una Escuela de Arquitectura; Pérez, que la Escuela Jovellanos se convierta en Facultad, y Joaquín Mateos reivindicó el patrimonio de los centros de Gijón. Y lo hizo tras haber tenido que «pelear y revolver» para conseguir reunir los «cacharros» que forman parte de la exposición. Porque este recorrido por la pre-universidad y la universidad gijonesa se compone no sólo de paneles, fotos de quienes hicieron posible el camino e imágenes que recogen el paso del tiempo, sino también de utensilios que los viejos universitarios utilizaron en su formación. Desde un amperímetro de 1900 hasta un gasómetro de 1930, pasando por tubos de rayos catódicos, reostatos y ordenadores que, aunque más cercanos en el tiempo, en comparación a los actuales bien parecen de aquellos años.
Porque las escuelas universitarias de Gijón, como tal, no entraron a formar parte de la institución hasta el último tercio del siglo XX. Pero sus orígenes comenzaron mucho antes. Esa 'Atenas gijonesa' arrancó con la Escuela de Artes y Oficios, la Escuela de Comercio y el Instituto de Náutica y Minerología. Era el siglo XVIII. Tres siglos después, aquéllas se han convertido en la Escuela Universitaria Jovellanos, la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial, la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería y la Escuela Universitaria de la Marina Civil.
«... Y los frutos de la enseñanza serán mi mejor sufragio», decía Jovellanos, frase que recoge la exposición, bajo la coordinación de Agustín Guzmán Sancho.





