
A su llegada a Asturias, después de pasar unos días de descanso en Madrid, Tatiana fue objeto de varios homenajes en su Arriondas natal, donde explicó su cautiverio, mostró su solidaridad con los cooperantes que aún estaban en Chad y manifestó su intención de seguir volando. Dio las gracias a Sarkozy por «traernos en el avión» y al Gobierno español por haber hecho «una buena labor».





