La primera que recuerde fue Alprinsa que, dicho sea de paso, pienso que su problema se debió a una mala gestión, a un mal entendido, que se zanjó de una forma no demasiado atinada. Quizás por eso, ahora se tarda tanto en tomar medidas, cuando las razones son mayores.
Con Serunión, el problema fue de incumplimiento, de contrato o de intenciones, pues no sé hasta qué punto el acuerdo obligaba a la empresa a montar sus cocinas en Asturias.
La de ahora, Cook, con sede en el Polígono de Riaño-Langreo, tiene problemas mucho más graves. Será nuestro Ayuntamiento capaz de tomar medidas, o dirá que son problemas entre el empresario y los trabajadores.
Esta empresa, desde el primer día está incumpliendo con sus obligaciones hacia los trabajadores. Algunos lectores recordarán que, antes de las navidades, hubo protestas por la intención de la misma de mandarles al paro.
Rebaja el salario base de todos sus trabajadores unilateralmente, no cumple con el abono de retribuciones, al hacer efectivas las mismas después del día 11 del mes siguiente a su devengo, cuando el convenio marca, que se deben hacer antes del quinto día, y no respeta el complemento personal de antigüedad.
Los padres, que pagan rigurosamente todos los meses (por cierto bastante más que el año pasado), posiblemente no sean conocedores, pero sí lo es el Ayuntamiento.
Se imaginan que harían ustedes si cobraran poco más de 300 euros líquidos al mes y estuvieran esperando que en la nómina de febrero les viniera la limosna, que supone la revisión de su salario por el incremento del IPC, y se encontraran con la sorpresa de que se lo rebajan.





