
AL DETALLE
El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, visitó ayer a los afectados. Antes de hacerlo habló con la empresa, que le transmitió el compromiso de pagar los arreglos necesarios para garantizar la seguridad de los residentes. Ellos serán quienes contraten directamente a los obreros. Porque las gestiones de Anca, según reconoció el propio Mortera, han sido «ineficaces» hasta ahora.
Curiosamente, la casa de la anciana Virgina Domínguez es la única a la que la empresa había enviado operarios para subsanar las humedades. El remiendo de escayola sirvió de poco. A las once de la mañana del domingo, el techo de su dormitorio caía a menos de un metro de su cabeza. ¿Por qué no actuó antes la empresa? Las «discrepancias» entre las compañías de seguros que tiene contratadas fueron la causa, justificó el concejal. El Ayuntamiento se ha comprometido a mediar entre vecinos y promotora.
«No es de recibo que dos años después la situación siga así. Y no es con mucho aceptable que un techo pueda caerse sobre un vecino», sentenció Mortera. Su opinión la comparten tanto el PSOE como Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ). Ambos enviaron una moción al Consistorio para urgir una intervención, que llegará lo más pronto posible. «Los arreglos comenzarán mañana (por hoy), si no hoy mismo por la tarde (por ayer)», dijo el responsable de Urbanismo.
Cuatro casas
A su visita a La Manjoya no asistió solo. Le acompañaba un séquito de técnicos municipales, todos ellos dispuestos a analizar el estado de las viviendas. Las que sufren los problemas son, en principio, cuatro. El cometido de los trabajadores del Ayuntamiento era, entre otros, comprobar si el hogar de Virginia Domínguez cumple los requisitos de habitabilidad. Si es así, convivirá con las obras. En caso contrario, el Ayuntamiento le proporcionará algún sitio donde dormir.
En prácticamente todas las habitaciones de la casa se asoman manchas de humedad. Su vecino Roberto Villar tiene dos estancias apuntaladas para evitar que el techo se le caiga encima. Ahora, dice, está contento de que se haya tomado una decisión. Teme, no obstante, que todo quede en agua de borrajas y la seguridad no regrese al hogar en el que vive desde hace 30 años y que está afectado por las obras de urbanización del entorno.





